Etiqueta: Escritores mexicanos

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Por mi culpa, por mi santa culpa || Ensayo de Carlos Sánchez

Imagen: Caída del Hombre, pecado original y expulsión del Paraíso, Miguel Angel

Si tu ojo derecho es para ti ocasión de pecado,
arráncatelo y tíralo lejos

I

A Antonio Catalán y Pablo Rodríguez

La culpa es solo un invento del cristianismo, tú fúmate ese cigarro. Apenas había pasado un par de meses desde las nubilosas tardes de la ciudad de México. Tú fúmate el cigarro, repitió cierto amigo en cierto café de la calle Regina del centro histórico. Dos meses antes el aire hipertóxico aterrorizó a más de uno: la ciudad fue eclipsada por un olor infumable que entraba por todos los resquicios. Era mayo de 2019, una mancha oscura afligió, de sobremanera, a los pulmones de los habitantes de uno de los sitios, ya de por sí, más contaminados. Por razones lógicas, algunos de los fumadores ocasionales decidimos dejar de lado el vicio más poético: los objetos se convierten en humo y luego en nada.

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Destiempo || Ensayo creativo de Delmar Penka

08:34:10 am
Lunes de cualquier semana

Todos los días se comienza algo distinto, aun cuando la monotonía invada nuestro espacio. Despertamos con la aparente sensación de que nada ha cambiado: los libros siguen en el mismo lugar, la ropa sucia se acumula cada vez más y los pájaros de siempre picotean la ventana. A simple vista las cosas permanecen intactas, pero algo pasa desapercibido: las partículas de polvo que se amontonan en la superficie de los muebles. Al darte cuenta te levantas de la cama, acercas la boca y soplas el polvo apenas visible, se expande por toda la habitación. Caminas hacia el espejo, te miras y descubres que una nueva arruga atavía tus párpados. Hay algo distinto de ti.

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De este lado || Cuento de Alan Rolon

Acá la frontera quedó marcada por el río que cortaba en dos a La Boca, según la firma de unos tipos que no vinieron sino hasta mucho tiempo después de que dispusieron tal orden. Amanecimos un día con la noticia, y al principio no nos significó nada, sólo nos sorprendió ver un montón de gente llegando en camionetas enormes e impecables. Después, cuando algunos de nosotros quisimos cruzar el puente como de costumbre, nos dijeron que no se podía. Ahí empezaron los problemas y los malentendidos. Ellos no comprendieron nuestras razones, y mucho menos nosotros las suyas. Los comuneros aparecieron y dialogaron toda la tarde con esas gentes que decían venir de la capital, que mencionaron que la jurisdicción sería por ahora federal, pues nos habíamos convertido en frontera.

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Fatalidad - Aimeé Cervantes

Poesía de Adriana Cupul Itzá || Recuperación de David Anuar

Ilustración de Aimeé Cervantes Flores

Manos de ángel

Alguien dispersa la luna
llanura de batracios
que croan fuertemente en la charca
y aclaran el sendero a la noche
Los árboles mienten
la Oscura esparce juguetes
anuncia anclar sobre las ramas de los árboles
tirar la vertebral fronda
y el aire azul que verde insiste
Entran las barcas al corazón
la arena ciñe su espuma en un costado de la lluvia

a nave zarpa rumbo a mis gajos
nace del monte
furiosa avanza para estrellarse
con Dios al final de la tarde

La piedra de mi mano se vuelve pájaro

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Como un bolero - Aimeé Cervantes

«Como un bolero»: La intimidad del relato contado al oído

Como un bolero
Improviso movimientos de ternura,
Mis latidos se confunden con tambores,
Y de pronto de mi alma
Mil requintos se derraman en tu alma
Como un bolero

Los Tres Reyes

Cuando pienso en el abuelo, la primera imagen que viene a mi mente es la de aquel hombre de canas sentado en un sillón con los ojos cerrados, mientras que en la vieja tornamesa un disco de Los Panchos gira incesantemente. A cada vuelta del desgastado ‘elepé’, la aguja del tocadiscos puntea el requinteo que sale de los dedos de Alfredo Gil y, entre una y otra de las canciones, el silencio se rompe por los suspiros del abuelo que, al recordarlos, descuelgan en mí momentos que se parecen a fotografías teñidas por los años y a películas en blanco y negro.

Siempre he creído que los boleros poseen esa esencia de suspiro musical. Como dicen los que saben, un bolero está hecho para bailarse «de cachetito» y para cantarse con un susurro al oído. Pues bien, el libro de Diana Ramírez Luna es justo eso: un bolero literario, un conjunto de «quince relatos y una poesía inesperada», que se van acercando despacito con el aire inconfundible de un punteo de guitarra y la armonía delicada que entretejen las voces de un trío.

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Tiempos interesantes - Aimeé Cervantes

Masa negra || Cuento de Itzel García

Ilustración de Aimeé Cervantes Flores

Nubarrones fríos y gélidas lluvias se reunían aquel día para formar un fango pestilente y una penumbra estremecedora. Las gotas, no tan abundantes por ese entonces, pero afiladas, alcanzaban ya a roer las bases de los troncos para dejar adivinar sus raíces tortuosas. La gente común estaba en sombras.

En esa situación apareció una cosa negra, justo en medio. El ramaje y las frondas pegajosas cubrían buena parte de su área, como si hubiera pertenecido desde siempre al panorama. Sin embargo, no había una sola memoria que se atreviera a negar su repentino surgimiento.