Etiqueta: Escritores mexicanos

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En aquel entonces – Cuento de Orlando Sánchez Patiño

Ilustración de Orlando Sánchez Patiño

Nunca me han gustado los caldos. Siempre se sirven cuando hace mucho calor o cuando son acompañados con alguna pieza de pollo mal cocido; sin embargo, el caldo que comí en aquella ocasión no me desagradó. Aunque la carne que contenía era chiclosa, tenía un sabor novedoso que no había probado antes y que jamás probé después.

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Al otro lado un ruido – Cuento de José Adair Prado Zacarías

Sabía que para mí no sería un día fácil. Nunca se me han dado bien estos días. Como cuando un temor te circunda la cabeza, se te mete, luego sale y vuelve a meterse en tus oídos. Quizá sea de esos días en los que tienes que reaccionar. Pero yo no sé qué hacer ante las cosas inesperadas, ante los golpes que te sacan el espíritu.

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Los narradores ante el público. Refracciones autobiográficas – Ensayo de Armando Gutiérrez Victoria

Es 10 de junio de 1965 y está por iniciar un evento sin precedentes en la escritura autobiográfica y en la narrativa mexicanas: la primera de treinta y tres presentaciones en la sala Manuel M. Ponce del Palacio de Bellas Artes. El ciclo, que lleva por nombre “Los narradores ante el público” y que se extenderá hasta 1966, se ha anunciado como parte de las continuas actividades y conferencias que viene organizando el Departamento de Literatura del INBA, por iniciativa de Antonio Acevedo Escobedo, crítico, divulgador y estudioso de la literatura que se ha propuesto ya no sólo recuperar la historia de las letras nacionales con sus ciclos de conferencias previos (“El trato con escritores”, “Las revistas literarias de México”), sino que ahora se aventura y expone a los distintos protagonistas y jóvenes promesas que integran el abundante y heterogéneo panorama de la narrativa mexicana de los años sesentas.

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Las personas no habitamos cajones – Cuento de Alexander Sanabria Aranda

El pequeño cajón que destinaste para mí era muy cómodo, en principio. Sin embargo, veía a diario todo el espacio en esa mansión: cada uno de los hermosos salones, con esos enormes ventanales; los corredores alfombrados y luminosos; las habitaciones con cojines y candelabros; el amplísimo vestíbulo por el que un día entré; el comedor donde probé y conocí aquellos exóticos platillos que, para mi sorpresa, terminé disfrutando. Recordaba los extensos jardines de alrededor, tan hermosos y apantallantes, en los que disfrutaba correr. Pero, en ese momento, ya sólo podía mirarlo todo a través de una rendija, ya fuera de la oscura madera que me encerraba, o la de la memoria de mis primeros tiempos en esa mansión.

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Tres cuentos para un relato – De Duncan Axel P. H.

No es tu nombre

No es tu nombre, no. No es tu nombre el que saborea mi lengua, carajo. Ni es tuya la piel que me penetra, no. Tampoco son tus labios ni es la voz la tuya cuando nos dejamos por fin en paz y llega el adiós sin atrevernos a mirar.

Fundidas las estrellas, sé que no estarás y aun así te busco. Una noche, eso fue todo, tal vez menos, un rato y nada más. ¿Cuál era tu nombre? ¿Cuál era tu maldito nombre, carajo? ¿Cómo pude olvidar tu nombre?

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Penitente – Poemas de Óscar Páez

Pintura: Ángel caído, de Alexandre Cabanel

Penitente

He aprendido a sostener mi fe,
con las pocas plegarias que aún no le ofrendo a mis muertos.
Desde este erebo vigilo mi propia sombra,
para que al avanzar no se abalance el miedo hacia mi rostro
y me deje como a mis demonios,
con una máscara de felicidad que ellos mismos no soportan.

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Luis Paniagua: la historia de un día y el derrumbe de un mundo

La poesía es una forma de conocimiento de un mundo oscuro que sentimos en torno de nosotros pero que en realidad tiene sus raíces en nosotros mismos.

Eugenio Montale

La patria es pradera de corderos segados por el filo y el veneno (UNAM – Naveluz, 2019), más que ser el título de un libro de poemas, nombra el título de una historia. La palabra «patria», en este libro, es la cercanía de todos los días, es el habitar este mundo. Los poemas de Luis Paniagua son el desdoblamiento de un pensamiento íntimamente cercano a la naturaleza del mundo, la fuerza de la energía y de la magia que hay cuando se voltea a ver el cielo. ¿Por qué entender estos poemas como la historia de un día? Se trata, en principio, de la jornada que recopila todo: el día es el mundo. El comienzo del libro simboliza el inicio del día; el resto, el transcurrir de las horas y de los momentos del tiempo representados en el cielo.