Dosier – Naturaleza: Escuchar para la acción

Dosier – Naturaleza: Escuchar para la acción

El cielo y la tierra se mueven, y sus fuerzas obran a mi alrededor, y yo no veo nunca nada más que un monstruo devorador, siempre digiriendo y devorando.
J. W. Goethe

«¿Humanidad frente a naturaleza?»

Escuchar los ríos, prestar atención al sol, observar brotes obstinados, recibir de frente el viento y la lluvia se ven cada vez más como lujos y utopías. ¿Es la humanidad y su creación una antagonista por definición de lo natural? ¿Hay posibilidad de conciliación? ¿Cómo convivir de forma respetuosa retirando la palabra dominación del esquema?

El cambio climático es un síntoma de la necesidad de actuar pronto respecto a nuestra relación con la Tierra y una alarma para pensar el futuro próximo de nuestras sociedades. En las ciudades tenemos pequeños atisbos de naturaleza domesticada: animales cada vez más pequeños para los departamentos; plantas que no necesiten cuidados; árboles cuyas raíces rompen aceras que se enfrentan a aquella naturaleza no deseada; panales de abejas en escuelas; osos hormigueros que buscan termitas dentro de casas; gatos caseros que acaban con la biodiversidad de pequeñas especies.

Con la primavera en puerta, Primera Página presenta este dosier en donde invitamos a escuchar y dialogar con la naturaleza, así como a discutir acciones del presente que puedan incidir en nuestro futuro. Escuchemos y leamos pensamientos sobre el fuego, las rocas, el fondo de los océanos, el crujido de las hojas, los ojos de los animales nocturnos, animales de todos lugares, mundos rurales, naturaleza en las ciudades, así como de acciones que relacionen las artes y la cultura con ella para pensar en nuestra manera de habitar el mundo y andar en la Tierra.

[Ceiba, Ilustración digital – Sofía Probert]

Creación crítica

Nuestra Ítaca - Julia Bravo (México)

Con los días, con los meses, con los años, aprendí. Sigo aprendiendo. A mirar, a escuchar. Nunca he sido buena dibujando, ni describiendo. Por eso sé que no podré hacerle justicia a cada ser viviente y no viviente que he encontrado en mi camino.

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Con los días, con los meses, con los años, aprendí. Sigo aprendiendo. A mirar, a escuchar. Nunca he sido buena dibujando, ni describiendo. Por eso sé que no podré hacerle justicia a cada ser viviente y no viviente que he encontrado en mi camino. Comencé a observar las orquídeas que se pegaban a los troncos, como si fuera lo más fácil y natural del mundo, cuando son tan difíciles de mantener en la ciudad. Ahí son felices. Un día Julia me dijo que las orquídeas silvestres parecen bailarinas. Así que danzan, como quien no quiere la cosa. O más bien, ¿las bailarinas son orquídeas?

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¿La tierra estaría mejor sin humanos? - Juan Manuel Labarthe (México)

No desapareceremos por voluntad propia. Lo cierto es que nuestro instinto de supervivencia está por encima de cualquier ética planetaria. Aun si hipotéticamente nos propusiéramos seriamente borrarnos de la faz del planeta, en aras del bienestar común de todos los seres vivientes, resultaría muy complicado.

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No desapareceremos por voluntad propia. Lo cierto es que nuestro instinto de supervivencia está por encima de cualquier ética planetaria. Aun si hipotéticamente nos propusiéramos seriamente borrarnos de la faz del planeta, en aras del bienestar común de todos los seres vivientes, resultaría muy complicado. Nuestra extinción, por lo menos a mediano plazo, será entonces lenta, probablemente no definitiva y en el proceso de nuestra propia autodestrucción dañaremos o destruiremos a una gran cantidad de especies.

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Lo de los hombres es la ausencia - Juanita Porras (Colombia)

La relación con la naturaleza en el arte y en la vida es precisamente conflictiva porque es especialmente en ella que se hace patente la grieta que ha abierto en nosotras y nosotros el lenguaje. En cada momento de la historia del arte en el que se ha visto involucrada, ya sea como protagonista o como presencia decorativa, está presente la lucha por decir lo que no se puede decir. Es una grieta bella el lenguaje. Es un insecto que se acerca a la luz.

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La relación con la naturaleza en el arte y en la vida es precisamente conflictiva porque es especialmente en ella que se hace patente la grieta que ha abierto en nosotras y nosotros el lenguaje. En cada momento de la historia del arte en el que se ha visto involucrada, ya sea como protagonista o como presencia decorativa, está presente la lucha por decir lo que no se puede decir. Es una grieta bella el lenguaje. Es un insecto que se acerca a la luz.

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“Poscoronialismo”: ¿Qué mundo nos queda? – Santiago Salinas (México)

La naturaleza es un código, un texto que pocas veces reparamos en leer. Como las instrucciones de productos considerados de uso constante, la hacemos a un lado con desdén. Sin embargo, el coronavirus y sus secuelas nos hicieron voltear a querer leer con premura: deseamos conocer todo; no obstante, sólo nos recordó que no hemos entendido nada.

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La naturaleza es un código, un texto que pocas veces reparamos en leer. Como las instrucciones de productos considerados de uso constante, la hacemos a un lado con desdén. Sin embargo, el coronavirus y sus secuelas nos hicieron voltear a querer leer con premura: deseamos conocer todo; no obstante, sólo nos recordó que no hemos entendido nada. Nuestra vida y nuestro arte se vieron sometidos a los designios de un destino cada vez más oscuro y, por ello, la urgencia de reinventarnos, ya no para resistir a los embates de un virus, sino para resistirnos a nosotros ante nuestros propios errores. 

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La rosa que ya no es la rosa, la rosa, la rosa- Mercedes Bernal (México)

Muchas culturas no occidentales tienen o solían elementos de la naturaleza como divinidades y en la vida cotidiana no había una indistinción entre lo humano y lo natural (o al menos no muy clara). En la cultura mexica, por ejemplo, los nombres de las personas estaban compuestos por referencias a animales o a plantas; y en náhuatl para la palabra belleza, se usa la misma palabra que se usa para las aves.

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Muchas culturas no occidentales tienen o solían elementos de la naturaleza como divinidades y en la vida cotidiana no había una indistinción entre lo humano y lo natural (o al menos no muy clara). En la cultura mexica, por ejemplo, los nombres de las personas estaban compuestos por referencias a animales o a plantas; y en náhuatl para la palabra belleza, se usa la misma palabra que se usa para las aves. Las conexiones entre el universo y su sistema de creencias son intraducibles a nuestros conceptos actuales. 

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Creación literaria

Poesía
Itinerario de la Infancia
Por Mario Benavides (Colombia, 1972)
Poesía
El jardín de la Tierra
Por María Isabel Galván Rocha (México, 1958)
Poesía
Las grutas
Por Víctoria Gómez Viñao (Argentina, 1997)
Microrrelato
Cetácea
Por Rodrigo López (México, 1992)
Cuento
La mujer planta
Por Antonella Corallo (Argentina, 2003)
Poesía
Flotando...
Por Claudia Novillo (Ecuador, 1983)
Poesía
Pie de varón sobre la playa
Por Gabriel Reyes (México, 1996)
Poesía
Para conocer la lluvia
Por Javier Fuentes Vargas (El Salvador, 2000)
Poesía
Ventanas
Por Alisson Rivas (México, 2000)
Relato
Ver el mundo con los ojos cerrados
Por Liliana Fassi (Córdoba, Argentina)
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Creación visual

Niñas Ríos (México)

ConViviendo en casa

ConViviendo en casa

Cómo coexistimos con lo natural? No existe una sola contestación y las respuestas pueden abordarse a partir de diferentes criterios: familiares, sociales, emocionales e incluso económicos. Aproximarse a estos cuestionamientos e ideas permite replantearnos nuestra relación con ello desde ámbitos «lejanos» a la naturaleza. No obstante, las falsas dicotomías entre lo natural y lo urbano, principios de este distanciamiento entre lo humano y lo natural, se desdibujan constantemente por matices sutiles, a veces ingeniosos, a causa de la presencia de múltiples ramas, flores, hojas o… camas hechas con pasto.

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ConViviendo en casa

Cómo coexistimos con lo natural? No existe una sola contestación y las respuestas pueden abordarse a partir de diferentes criterios: familiares, sociales, emocionales e incluso económicos. Aproximarse a estos cuestionamientos e ideas permite replantearnos nuestra relación con ello desde ámbitos «lejanos» a la naturaleza. No obstante, las falsas dicotomías entre lo natural y lo urbano, principios de este distanciamiento entre lo humano y lo natural, se desdibujan constantemente por matices sutiles, a veces ingeniosos, a causa de la presencia de múltiples ramas, flores, hojas o… camas hechas con pasto.

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Fotografía

Sofía Probert (México, 1999)

Sensibilidades naturales

Sensibilidades naturales

¿Cómo me reconozco en una ceiba? Ramas, brazos, hojas, manos: raíces. Estos árboles tienen el tronco generalmente espinado, al menos cuando son jóvenes; su fruto es una cápsula elipsoide color verde, que por dentro guarda varias semillas envueltas en una fibra algodonosa. Se me ocurre más de una metáfora. Me reconozco en una ceiba cuando me permito jugar con las nociones de “individuo” y “colectivo”, cuando exploro la idea de que un proceso mental tiene que ver con la germinación de una semilla, y la construcción de la identidad con un ramo de flores coloridas.

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Sensibilidades naturales

¿Cómo me reconozco en una ceiba? Ramas, brazos, hojas, manos: raíces. Estos árboles tienen el tronco generalmente espinado, al menos cuando son jóvenes; su fruto es una cápsula elipsoide color verde, que por dentro guarda varias semillas envueltas en una fibra algodonosa. Se me ocurre más de una metáfora. Me reconozco en una ceiba cuando me permito jugar con las nociones de “individuo” y “colectivo”, cuando exploro la idea de que un proceso mental tiene que ver con la germinación de una semilla, y la construcción de la identidad con un ramo de flores coloridas.

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Ilustración

Fernanda González (México, 2000)

La muerte tiene alas

La muerte tiene alas

La muerte tiene alas es una serie fotográfica en proceso, comenzada en el año 2020 y resultado del transitar cotidiano. En ella se pretende jugar con el impacto visual de un ave inmóvil: el símbolo de libertad que ha sido alcanzado por una muerte no azarosa, sino una muerte que se nos presenta como indicador de nuestro impacto en el cielo y los cuerpos que le habitan.

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La muerte tiene alas

La muerte tiene alas es una serie fotográfica en proceso, comenzada en el año 2020 y resultado del transitar cotidiano. En ella se pretende jugar con el impacto visual de un ave inmóvil: el símbolo de libertad que ha sido alcanzado por una muerte no azarosa, sino una muerte que se nos presenta como indicador de nuestro impacto en el cielo y los cuerpos que le habitan.

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Fotografía

Karla Rojo (México, 1980)

Naturaleza viva

Naturaleza viva

Un dibujo. Una pintura. Los trazos sutiles y exactos, componentes todos de un propósito estético concreto, tienen la capacidad de evocar sensaciones, texturas, imágenes y emociones. En este sentido, la combinación de la naturaleza, como ente dialéctico, puede conjugarse con elementos cotidianos para crear una propuesta más cercana e íntima de nuestras propias concepciones humanas.

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Naturaleza viva

Un dibujo. Una pintura. Los trazos sutiles y exactos, componentes todos de un propósito estético concreto, tienen la capacidad de evocar sensaciones, texturas, imágenes y emociones. En este sentido, la combinación de la naturaleza, como ente dialéctico, puede conjugarse con elementos cotidianos para crear una propuesta más cercana e íntima de nuestras propias concepciones humanas.

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Pintura

Ana Jaime (México, 1999)

Derivas desde la cuarentena

Derivas desde la cuarentena

Agudizar los sentidos implica al menos necesariamente la presencia de dos factores: primero, un esfuerzo para la persona y, segundo, una claridad antes no conseguida. Cada elemento que nos rodea, sea el espacio que sea, tiene una particularidad propia tanto de los elementos vistos como de los aspectos contextuales de ese instante: una hora específica, una hora, un tipo de clima, una localización geográfica. Diversas reflexiones suscitan diversas expresiones, por lo cual Ana Jaime nos presenta esta serie de fotografías.

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Derivas desde la cuarentena

Agudizar los sentidos implica al menos necesariamente la presencia de dos factores: primero, un esfuerzo para la persona y, segundo, una claridad antes no conseguida. Cada elemento que nos rodea, sea el espacio que sea, tiene una particularidad propia tanto de los elementos vistos como de los aspectos contextuales de ese instante: una hora específica, una hora, un tipo de clima, una localización geográfica. Diversas reflexiones suscitan diversas expresiones, por lo cual Ana Jaime nos presenta esta serie de fotografías.

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Fotografía

Marisol C. Guzmán (México, 1987)

Sentidos y naturaleza

Sentidos y naturaleza

La naturaleza se vuelve hipnótica en la medida en que atendemos detenidamente a sus formas a través de los sentidos. Su capacidad de metamorfosis, sus esencias y texturas son capaces de transformar incluso nuestras percepciones; es decir, nos atraen hacia un nuevo significado de aquello percibido como natural. Escuchar, sentir, observar, tocar se vuelve, de esta manera, un acto de resignificación.

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Sentidos y naturaleza

La naturaleza se vuelve hipnótica en la medida en que atendemos detenidamente a sus formas a través de los sentidos. Su capacidad de metamorfosis, sus esencias y texturas son capaces de transformar incluso nuestras percepciones; es decir, nos atraen hacia un nuevo significado de aquello percibido como natural. Escuchar, sentir, observar, tocar se vuelve, de esta manera, un acto de resignificación.

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Ilustración

Guadalupe Minutti Pérez (Puebla, 1996)

Sombra quiere un jardín

Sombra quiere un jardín

El título de la serie alude al texto homónimo de Alejandra Pizarnik. En él está escrito que Sombra busca un lugar más o menos propicio para vivir: un lugar donde pueda cantar y llorar tranquilamente. Eso es lo que tienen en común estas fotografías y eso es lo que, con frecuencia, busco en los lugares igual que Sombra; cosas sencillas de las que no me aburro nunca: los atardeceres, el olor a tierra mojada, las noches tranquilas de absoluto silencio, el cielo azul y el aire fresco… Mucho de eso lo encontré aquí, donde vivo.

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Sombra quiere un jardín

El título de la serie alude al texto homónimo de Alejandra Pizarnik. En él está escrito que Sombra busca un lugar más o menos propicio para vivir: un lugar donde pueda cantar y llorar tranquilamente. Eso es lo que tienen en común estas fotografías y eso es lo que, con frecuencia, busco en los lugares igual que Sombra; cosas sencillas de las que no me aburro nunca: los atardeceres, el olor a tierra mojada, las noches tranquilas de absoluto silencio, el cielo azul y el aire fresco… Mucho de eso lo encontré aquí, donde vivo.

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Fotografía

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