Categoría: Creación literaria

Creación literaria. Narrativa, poesía, minificción y otros híbridos.

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Friendzone – Cuento de Mario Galván Reyes

Después del desfile del carnaval, Liany y Rubén se tumbaron en el jardín de las afueras de un supermercado. Todos los amigos de su palomilla se habían dispersado entre el relajo y las cervezas conforme la noche avanzó. Ahora estaban solos, frente a frente, compitiendo por ver quién pestañeaba primero. Ante el primer indicio de risa, Rubén intentó darle un beso a Liany, pero ella se resistió. Entonces la estrujó. Las hormonas agitadas en el cuerpo precoz de Liany inquietaban a Rubén, quien desde hace tiempo comenzaba a verla como más que a una amiga.

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Antimilitarismo y depresión crónica – Relatos de Alberto Férrera

Sombra negra

Al día siguiente, el sol irisó sus hileras, otra vez, sobre el páramo alboreado con el sondeo de los llantos y el olor fatigante a pólvora. La carrera de nuevos modelos inspiracionales se embriaga en sauces del pasado. Cada uno patina, a ribera de semblante dudoso, por ver quién es el primero en resbalarse sobre sus propios sesos. La rutina del carnaval sádico se ha tornado la cresta de juicios indiscretos, donde la calle se adorna con flores de féretro para la niñez desguindada.

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Penitente – Poemas de Óscar Páez

Pintura: Ángel caído, de Alexandre Cabanel

Penitente

He aprendido a sostener mi fe,
con las pocas plegarias que aún no le ofrendo a mis muertos.
Desde este erebo vigilo mi propia sombra,
para que al avanzar no se abalance el miedo hacia mi rostro
y me deje como a mis demonios,
con una máscara de felicidad que ellos mismos no soportan.

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La persecución – Cuento de Roberto Aguilar

Acercándose el anochecer en el campo, estaba un chico oculto en la oscuridad de un cobertizo. En espera de su destino, debía permanecer escondido hasta la puesta de sol. Ésa era la condición para considerarse victorioso. La ansiedad aumentaba y sus latidos eran cada vez más fuertes, tanto que el temor se apoderaba de su cuerpo al pensar que, igual a un cuento famoso, su propio corazón lo podía delatar. Se decidió a hacer algo, pues sabía que era cuestión de tiempo para que fuese encontrado si permanecía en el mismo sitio. Observó cuidadosamente a diestra y siniestra y, al asegurarse que no había nadie, se apresuró a huir. Aunque de pasos ágiles, la respiración era pesada y sentía que lo observaban, lo sabía en su corazón: le habían encontrado o tal vez era paranoia. ¿Cómo estar seguro? 

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Sólo entonces – Cuento de Diego Meza Marrero

Es raro el hogar que no maneja o deshace la chismografía

Max Jiménez

Estaba fumando y bebiendo mucha agua, viendo por la ventana, cuando empezaron a sonar los carros, derrapando en la calle de tierra, y los balazos. Me alejé de la ventana, le di a lo que quiera que fuera eso el beneficio de la duda, y pensé que podían ser bombetas, que mi mente perversa quería que fueran tiros para tener, por fin, algo interesante qué contar.