Etiqueta: Cuento mexicano

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Dilatación agobiante de la esperanza || Cuento de Alan Rolon

“Si es delincuente que muera presto”, estampa de Francisco de Goya

Desde que estaba encerrado, lo único que esperaba era que los guardias vinieran por mí. Ansiaba escucharlos andar hacia acá y que me sacaran de mi hermética celda, tan aislada del mundo que no podía siquiera tener una mínima idea de la hora, el día, la época. Cada vez que los escuchaba se me helaba la sangre, pensando que era momento de llevarme al paredón, sólo para escuchar los lamentos ―o percibir su ausencia― de otro prisionero arrastrado, y descansar con amargura otra noche.

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De este lado || Cuento de Alan Rolon

Acá la frontera quedó marcada por el río que cortaba en dos a La Boca, según la firma de unos tipos que no vinieron sino hasta mucho tiempo después de que dispusieron tal orden. Amanecimos un día con la noticia, y al principio no nos significó nada, sólo nos sorprendió ver un montón de gente llegando en camionetas enormes e impecables. Después, cuando algunos de nosotros quisimos cruzar el puente como de costumbre, nos dijeron que no se podía. Ahí empezaron los problemas y los malentendidos. Ellos no comprendieron nuestras razones, y mucho menos nosotros las suyas. Los comuneros aparecieron y dialogaron toda la tarde con esas gentes que decían venir de la capital, que mencionaron que la jurisdicción sería por ahora federal, pues nos habíamos convertido en frontera.

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La noche de Abel || Cuento de Ismael Benítez Flores

Abel despertó de pronto. Tenía sed.

No encontró su sandalia derecha, así que devolvió la izquierda a la oscuridad. Abandonó la habitación con cautela para no despertar a su madre y atravesó la sala. Abría el cerrojo oxidado cuando recordó el vaso con agua situado en la ofrenda de muertos. Fue hacia él, estuvo a punto de tomarlo, pero sus ojos se toparon con los de su padre, impresos en amarillento papel fotográfico. Le parecieron encendidos, como el emblema policiaco de la gorra que nunca abandonaba; igual que la flama tintineante dispuesta allí, en su memoria. Leyó en ellos una advertencia. Gruñó. No pudo ahorrarse la fatiga de salir.

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Tiempos interesantes - Aimeé Cervantes

Masa negra || Cuento de Itzel García

Ilustración de Aimeé Cervantes Flores

Nubarrones fríos y gélidas lluvias se reunían aquel día para formar un fango pestilente y una penumbra estremecedora. Las gotas, no tan abundantes por ese entonces, pero afiladas, alcanzaban ya a roer las bases de los troncos para dejar adivinar sus raíces tortuosas. La gente común estaba en sombras.

En esa situación apareció una cosa negra, justo en medio. El ramaje y las frondas pegajosas cubrían buena parte de su área, como si hubiera pertenecido desde siempre al panorama. Sin embargo, no había una sola memoria que se atreviera a negar su repentino surgimiento. 

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Caída || Cuento de Francisco Santoyo Pérez

Doña José, como los marchantes del mercado llamaban a María Josefa de Jesús, hizo sus compras en menos de quince minutos. Evitó, contra toda su voluntad, escuchar los chismes que su comadre, Doña Viri, la de la cremería, quiso contarle. Iba diciendo a todos los que querían detenerla con la plática que no podía quedarse, que su hijo finalmente iría a visitarla. Quienes le prestaban atención sonreían para sí al ver caminar tan rápido a una señora de piernas tan cortas, mandil perpetuo y cabellera de falso rubio y falsos rulos.

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Mujeres en la cocina (I) | Un regalo de cumpleaños

Pero, señora, ¿qué podemos saber las mujeres sino filosofías de cocina? Bien dijo Lupercio Leonardo, que bien se puede filosofar y aderezar la cena. Y yo suelo decir viendo estas cosillas: Si Aristóteles hubiera guisado, mucho más hubiera escrito.

Sor Juana Inés de la Cruz en su famosa Respuesta a Sor Filotea describe su relación con la cocina de la manera anterior: para ella, este espacio es generador de reflexión, de experimentación y le sirve como catalizador de sus penas. Por ello, he decidido dedicar un bloque de comentarios acerca de aquellos textos en los que las escritoras se apropian de un espacio al que eran relegadas por su condición de género y lo convierten en un terreno propio para la creación. En este primer número es el turno de la zacatecana Ámparo Dávila.

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Miss, cuento por Rodrigo Mora

La liberación de poder atómico ha cambiado todo, excepto
nuestra forma de pensar… La solución a este problema
radica en el corazón de la humanidad. Si tan solo hubiera
sabido, me habría convertido en relojero.

-Einstein

Leopoldo II murió en 1909 debido a una hemorragia cerebral.

      El sol deshidrataba a los hombres negros que ya tenían las comisuras de sus labios blancas por la espuma seca de la boca. Sus rostros pintados y el aspecto famélico de sus cuerpos daban a la festividad un aire grotesco.

Las moscas se paraban en los párpados y hacían poco por quitárselas. Había vísceras de pescado en el suelo caliente; sogas, cuchillos ardiendo, palos y cáscaras de huevo. Los hombres iban descalzos y las mujeres que concursaban usaban unas sandalias tan delgadas que no hacían gran diferencia: Eran veintisiete jóvenes, ninguna mayor de veinticinco años. Todas habían concursado por voluntad propia y se sometían a las miradas asquerosas de los hombres para ganar una corona, decían, de plata.