Categoría: Creación

Expresiones artísticas de distinto tipo, ya sea de tipo visual o literario, como cuento, poesía o ensayo.

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Ríos – Microrrelatos de Joaquín Filio

Por traer flores a casa

Perdonadme, guerras lejanas (…)

W.S.

Mi madre murió bajo una guirnalda de flores poco antes de cumplir los cuarenta. En homenaje a la abuela dejó que las margaritas invadieran su cuerpo. Tomaron a los pulmones por pradera, entre espasmos de aire, haciendo de la radiografía última viñetas paisajistas. Durante los años finales mi padre ejerció la locura. Lo encerraron en un cuarto incierto, bajo el insomnio de los antidepresivos. Decía que encontró en las flores un camino  hacia su infancia y de tanto repetirlo se internó al jardín oscuro de la demencia. Yo muy joven sembré un ciprés en mi cabeza y no me atreví a bajar de nuevo. Ahora espero, marchito, a que el otoño vuelva infalible con sus ventiscas y escándalos y carnavales a la habitación  veintitrés del Hospital Santa Rosa pabellón de oncología, a presenciar el infértil pero bondadoso acto de la fotosíntesis.

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(Des)esperanzas – Poemas de Liliana Fassi

Duelo

La esperanza,
celda y luz,
plomo y plata,
se niega a preguntar cómo o para cuándo.
Indómita guerrera
empuña su lanza y aguarda agazapada
o arremete aullante,
pero yo puedo adivinar
que lo que queda del día es poco.
Oigo voces de sirenas que cantan mi nombre.
Siempre las escucho.
Me llaman, me aturden.
Esperanza,
absurda ceremonia del deseo,
quiere girar el reloj de arena,
mantener el tiempo suspendido
ahora, hoy.
No será.
No es posible.
La Oscuridad ya apronta su espada
moldeada en la fragua de las eras.

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Frankie, no veas dentro del sombrero – Cuento de Alenka Ríos y Yair Hernández

Antes de conocer a Don David, yo tenía una vida normal. Me dicen Frankie y nunca me gustaron los trucos con cartas. Tampoco mi nombre, Francisco, por eso utilizaba el apodo que me puso mi mejor amiga. Era un mago callejero, aunque antes de eso trabajaba en fiestas, pero el primer día que hice trucos en la calle gané más dinero y me la pasé mejor que en una de esas jornadas frente a niños dispersos y groseros.

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Astrotarot – Cuento de Seth Nahúm Contreras Sánchez

“Hola. Sé que habíamos acordado ya no hablarnos, pero no aguanto más. No me gustó la forma en que terminamos. Quisiera platicar contigo y aclarar las cosas. Acabo de llegar. Estoy en un hotel. Quiero verte mañana en el Parque Hidalgo a mediodía. No te preocupes, llevaré cubrebocas y me mantendré a distancia. Nos vemos más tarde. P.D. Si decides no ir, lo entiendo. Cuídate».

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El niño interior – Cuento de Edis Namar

Did you exchange
a walk-on in the war
for a leading role in a cage?

R.Waters y D. Gilmour

Prólogo

Era el remanente de un sueño de los últimos días: como de seis años, enclenque, con sus manitas de ventrílocuo, de estatura más baja que todos los niños, parado frente a una mesa con una jaula cubierta de un retazo de tela negra; una concurrencia expectante en un jardín iluminado por un sol cálido; una vocecita que dice: «Abracadabra, que aparezca un pájaro». Silencio. Por algún motivo, no descubre la jaula. Un hombre grita desde el público: «Navarro, eres un imbécil; eso ni siquiera rima; por eso, no te salió el truco». Y aunque él y su nariz afilada lo exasperaba, eso era lo de menos. El niño hubiera despojado la tela de no ser por el pavor que, de súbito, se esparció por su cuerpo. Sin una secuencia intermedia, como si hubiera desunido sus átomos hasta aparecerse enfrente de la mesa en sus contornos de Nosferatu, el hombre empujó al niño y quitó el retazo de la jaula: una cabeza se encontraba tras las rejas. «Te dije, Navarro, eres un tarado; apareciste otra cosa». Mientras que el niño reconocía de quién era la cabeza, de ésta salía expulsado el ojo izquierdo.