Etiqueta: Arte contemporáneo

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Memoria y libertad: Ai Weiwei en el MUAC

A lo largo de su vida y carrera artística, Ai Weiwei se ha caracterizado por detentar una mirada crítica cuando de problemáticas de corte social, político e histórico se trata. Sus instalaciones, fotografías y documentales plantean temáticas relacionadas con los derechos humanos, el patrimonio cultural y la memoria social. En su exposición para el Museo de Arte Contemporáneo de México, con motivo del décimo aniversario del recinto, el artista chino ahonda en el papel de la memoria como un elemento imprescindible para la reconstrucción del tejido social. El caso de los 43 de Ayotzinapa, en México; y la destrucción del patrimonio chino después de la revolución, en el país natal del artista, dialogan en una muestra en la que lucha y resistencia trascienden latitudes.

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El arte entre un oasis

José Luis, Balam y TRSTTHCRSS son tres artistas que trabajan con diferentes formas, desde sonidos hasta computadoras. Sus creaciones abarcan lo colectivo, lo individual y sus relaciones, por lo que reflejan un espectro muy grande en la creación artística. Ellos estuvieron presentes en el primer Microforo, por lo que mostramos ahora sus comentarios acerca del arte contemporáneo, el capitalismo, los espacios de exhibición y la recepción del público.

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Poetas sin jerarquías, poesía sin etiquetas: entrevista a Melissa del Mar

Fotografías de Octavio Meléndez

Pluralismo, reivindicación y otredad son algunas de las características que abrevan el contenido de la presente entrevista realizada a Melissa del Mar, en el marco del ciclo de conferencias ofrecidas por Microforo. La joven poeta nos habla sobre otra forma de concebir la poesía, a partir de la fusión de identidades, de voces.

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La belleza hoy y… simplemente,la Belleza

Sólo los superficiales no juzgan por las apariencias.

OSCAR WILDE

Mucho tiempo me quejé de la superficialidad de los millenials. Si no me hacían caso era, seguramente, porque no soy alto, atlético, guapo, ni rico. No me daba cuenta que el superficial era yo: la sociedad que así se comporta es tan profunda y se toma las cosas tan en serio como los fanáticos religiosos o los seguidores de la ética kantiana.

Su discurso es engañoso: alentados a la estupidez por el discurso de nuestro tiempo, se avergüenzan de su profundo compromiso con la ideología. Según ellos son libres, espontáneos: el amor tradicional es una forma de atarse, de limitar su placer, y a este mundo venimos, a fin de cuentas, a no quedarnos con las ganas de nada, a hacer  todo lo que queramos. Se vuelcan, pues, al placer inmediato y efímero: rinden culto a la imagen, a la riqueza. En este culto radica su profundidad: elevan los grandes senos, los cuadritos en el abdomen, la ropa de marca, a una dignidad metafísica. Ya lo dijo Marx en su análisis de la mercancía: no es el producto en sí lo que deseamos… la mercancía tiene un halo mágico, misterioso, como si se tratara de la famosa escalera de Platón al mundo de las ideas. A través de su consumo superficial de cuerpos y de marcas, buscan acercarse al mundo ideal de la felicidad, el comfort, la omnipotencia y, por supuesto, el placer, elevado a Dios. No son superficiales: no se fijan en la apariencia, sino en la concordancia de la apariencia con los imperativos de nuestra sociedad supuestamente “postideológica”.