Etiqueta: México

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Serenata para un quince de septiembre

México en una laguna
Y mi corazón echándose clavados
¿Qué cosa será el amor?

Los Caifanes

Hace algunos días un amigo me encargó hacer el “top 10” de canciones que todo mexicano debería escuchar en la noche de un quince de septiembre. Las diez canciones que mejor reflejaran el sentir y la esencia de cualquier mexicano. Diez canciones que den cuenta del pasado y del presente de un país de 130 millones de habitantes y varios siglos de historia.

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Masacre en Teques: regresa el “slasher” noventero mexicano

En 1962, La chica que sabía demasiado fue la primera película del género giallo que dirigió Mario Bava. Después fue Darío Argento quien con Suspiria inmortalizaría el género. A finales de los años sesenta, un director americano llamado John Carpenter tropicalizó el género creado por Bava y por tanto nació el slasher de una manera más formalizada (aunque Psicosis de Alfred Hitchcock sea considerada la primera de todas).

Luego surgió una serie de películas como The Texas chainsaw massacre (1974) y Friday the 13th (1980). En México, mientras trato, teníamos una cinematografía muy pobre con películas como: El vampiro teporocho, Lola la trailera, Fiebre de amor y Coqueta. Pocas películas se rescatan como: Veneno para las hadas, Mariana, Mariana, Santa Sangre y Cementerio del terror.

Es esta última película de Rubén Galindo que da apertura al slasher mexicano en 1985 y representa nuestra respuesta nacional al género que nació en E.U. El emblemático Hugo Stiglitz es el Dr. Carven (¿Wes Craven?), quien luchará contra una diabólica entidad que trata de terminar con un grupo de adolescentes que invocaron al demonio por medio de un libro estilo necronomicón. Las referencias a La noche de los muertos vivientes y Evil dead son casi obligadas. El slasher ya había tomado una relevancia importante y México no se podía quedar atrás.

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Día de muertos: De difuntos y sus canciones

Esta tierra de panteones

De dolientes se ha llenado

Sobre las tumbas, hay flores

Que son ofrenda de los muertos

Y de los vivos, canciones

En el centro hay un ramo de flores recién cortadas. El aire que acaricia los pequeños pétalos amarillos trae consigo aroma de incienso, calabaza y pan caliente. Sal, agua, una cruz grande de madera, todo acomodado entre las pequeñas llamas de las veladoras de colores que alumbran el altar. Algunas gotas de cera caliente se funden entre las graciosas formas del papel picado. Los rostros nos observan fijamente a través del cristal de los retratos; miradas intercambiadas de uno y otro lado. Ya todos están sentados a la mesa. Entre vapores de nostalgia y chocolate caliente el ambiente se va llenando de historias y de risas y de canciones. Una lágrima, dulce como calaverita de azúcar, se resbala por los recuerdos. En esta noche de Día de Muertos, la vida y la muerte al fin han venido a cenar juntas.

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Rojo amanecer y Canoa, un archivo sangriento en la memoria

Felipe Cazals y Jorge Fons realizaron, posiblemente, los únicos dos largometrajes que cuentan de manera efectiva los hechos de dos noches trágicas en la historia del país: Rojo amanecer acerca de “la matanza del 68” y Canoa, sobre una matanza en Puebla también en aquel desconcertante año. Sus repercusiones hasta el día de hoy son de indignación, enojo y frustración en un pueblo que no ha parado de sangrar al recordar por medio de estas dos cintas mexicanas. Y es que podemos perdonar, pero no debemos olvidar.

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Letras combativas: 3 poemas sobre resistencia, memoria y compromiso

El pasado tres de septiembre convulsionó a la comunidad universitaria de la UNAM: el ataque porril contra una protesta de alumnos del CCH Azcapotzalco frente a Rectoría en Ciudad Universitaria desató una serie de paros y marchas, con una participación que no se había visto desde la huelga de 1999-2000.

Dentro de la Facultad de Filosofía y Letras, las dos semanas siguientes nos organizamos  para mantener en conjunto un paro que albergó asambleas, comisiones de seguridad mixta y de género, conversatorios sobre las demandas del movimiento y la coyuntura actual, así como una brigada cultural la cual, entre otras cosas, preparó carteles y mojigangas para la conmemoración de la Marcha del silencio de 1968 y que, actualmente, elabora un mural a la entrada de nuestra Facultad.

Previo a la manifestación del 13 de septiembre, colaboré un par de días con una de las iniciativas de la brigada: el Fondo de letras combativas, un esfuerzo para recopilar citas y versos que pudieran considerarse comprometidos socialmente, de resistencia, o simplemente afines al movimiento, que serían destinados a los muros del edificio o a las mantas que se cargarían durante la Marcha del silencio.

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Mujeres e independencia: más allá de Vicario y La Corregidora

Quizá fui muy ambiciosa con el título y usted, amable lectora, esperaba encontrar una larga enumeración de al menos una decena de mujeres escritoras de inicios del siglo XIX, además de una revisión minuciosa de su obra y un análisis profundo que tratara de desatar los entramados de su construcción retórica.

Sin embargo, esta vez no tengo una lista llena de nombres de mujeres con una biografía envidiable y mucho menos un conjunto interminable de textos amontonados sino todo lo contrario, esta vez sólo tengo un texto. Uno sólo hecho por muchas mujeres. O al menos busca representar la voz de muchas.

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“¡Oh, patria mía, tan bella y perdida!”: Va, pensiero

Vieron morir a los otros, y también a los suyos. (…) Pero todos vieron la muerte, todos vieron cómo se usaban las armas, para qué se emplearon. (…) Nuestro repetido drama latinoamericano de no saber cuándo tomar la pluma, cuándo tomar las armas, para qué, para quién.

Carlos Fuentes

La cotidianidad mexicana vive tiempos espasmódicos y convulsos. El país yace sumido en una creciente ola de violencia y de tormentoso desequilibrio que parecía ser irrefrenable. Los periódicos, los noticieros, las redes sociales, las calles, cada pequeño espacio de la vida diaria se llena de imágenes angustiosas que parecieran anunciar las primeras señales de una hecatombe nacional.

La normalización y paulatina indiferencia que rodean aquellos hechos que debieran ser denostados se han vuelto el pan de cada día de una sociedad que —cómo hiere decirlo— parece haber terminado por acostumbrarse al dolor. Dolor de pérdida, dolor de angustia, dolor de miedo, dolor de una patria sufriendo como la madre que ve correr por el suelo la sangre derramada de sus hijos.

De esta forma nos hemos adecuado a vivir, ante la presencia fantasma de los desaparecidos, bajo los cuerpos inertes que fueron arrojados en un rincón de la memoria, con marcas invisibles esparcidas por el cuerpo, con golpes ignorados y gritos ahogados, aturdidos por una realidad que pareciera ser ajena a la nuestra, con un velo oscuro que nos ha hecho perder el rumbo y nos ha arrancado de cuajo la idea de un futuro mejor.

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Fútbol: la escisión entre espectáculo y realidad || José Dehilario

A mí no me gusta jugar futbol. Soy malísimo. Cuando intento un disparo a portería, sale un centro. Cuando intento un centro, sale un despeje, y en la mayoría de ocasiones no me sale absolutamente nada. Mi poca habilidad para jugar fútbol pronto se convirtió en desagrado hacia practicarlo e incluso a verlo. Me aburría ver partidos de fútbol y, guiado por una ligera sensación de despecho, despreciaba a los que lo veían.

Esto cambió, hace cerca de un año, cuando tuve una cita con mi dentista. No fue el dentista el que me cambió de opinión. Fue una pequeña televisión que tenía en su sala de espera. Era una pequeña pantalla ubicada justo enfrente del sillón en el que estaba sentado y era la única fuente de entretenimiento en la habitación. Cuando vi que mi teléfono tenía 10% de batería, me di cuenta que iba a tener que “disfrutar” lo que sea que saliera de esa pantalla hasta que llegara mi turno. Imagínense mi cara de fastidio cuando anunciaron la transmisión de Islandia contra Inglaterra.

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¡Ay, ay, ay, ay! Canta y no llores: El otro himno del fútbol mexicano

Francia 98’. El marcador empatado a uno. Al inicio del segundo tiempo México había logrado tomar la ventaja gracias al gol de “el Matador”, mismo que los alemanes lograron igualar media hora después. Los verdes comienzan a dominar el partido y en la tribuna se hacen presentes las ilusiones de superar a una de las mejores selecciones del mundo y avanzar al mítico quinto partido.

Minuto 86. Olivier Bierhoff remata de cabeza y el balón termina en el fondo de la red custodiada por Jorge Campos. 2-1. El árbitro finaliza el partido: Victoria de Alemania. El tricolor llora desconsolado en la cancha. De pronto, entre el público se escucha que alguien canta. Poco a poco toda la porra se le une. Segundos después, el Stade de la Mosson retumba con la melodía del Cielito Lindo.