Tres poemas de Eduardo Lima

Atrio

Persigo tu recuerdo

como niño a las palomas

escapa

huye

(agua caliente entre los dedos)

y quedo solo

con la piel de los árboles

c

a

y

e

n

d

o

 

27 de febrero

Una vez

el cuerpo se derrumbó

porque los huesos,

mis huesos,

estallaron.

 

 

Días de septiembre

Vi tu cuerpo apagándose, cediendo

cual ojo al velo nocturno,

al fuego el hueso negro de los árboles.

 

Recuerdo el color de la luz herida,

la orfandad en flor

y  tú:

arrebol en manos de un ciego.

 

¿Cómo es hablar con Dios

en el filo de la noche?

 

¿Cómo es morir, abue,

por tener la sangre tan dulce?

 

20160114_170804700_iOSAcerca del autor: Eduardo Lima Águila (Tlaxcala, Tlax. 1995) Estudiante de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Ha sido ponente en el Coloquio Nacional “Efraín Huerta” y en el Festival “La Muerte tiene Permiso” y publicado en la revista “Molino de Letras” y “Horizontes” del Colegio de Estudios Latinoamericanos de la FFyL.

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