Etiqueta: microrrelatos

Leer Más

Noticias del infierno – Microrrelatos de Ernesto Tancovich

El sueño reparador

Soñé que llevaba a mi hijo de cuatro años a la plaza. Hacíamos carreritas, del lapacho a la estatua, de allí al banco, a la farola. Se me dice que no puede ser, que no llegué a conocerlo, que Marta recién iba por el cuarto mes cuando ocurrió mi accidente, que es otra cosa lo que se esconde en el sueño. Dicen los sabelotodo.

Leer Más

Cuerpos en exilio – Microrrelatos de Anderson Yesi Urbano Madroñero

Una sonrisa en primera plana

Los encontraron, como rara vez se encuentra a un ahogado, tumbados boca arriba y con los ojos abiertos de par en par. Apilados en la orilla, los locales no habían hecho nada salvo mirar, con impotencia y quizá un rastro de sorpresa, los cuerpos de un padre y su hija de meses. Eran migrantes. Quizá kilómetros arriba habían decidido cruzar el río, aunque fallaron.  

Leer Más

Entre textos – Microrrelatos de Rafa Mellado

Para Sandra

La misión

El joven Luna-en-el-pecho aprendió a leer y a escribir. Era un deber moral o religioso que, como última voluntad, se propuso el viejo misionero.

Andando el tiempo, Luna-en-el-pecho caminaba pálido y taciturno, los hombros caídos hacia delante. ¿Cómo llenar el vacío existencial que le espoleaba a leer cientos de veces el único libro que había en la aldea?

Leer Más

Hilos de la memoria – Relatos de Lucía Oliván

Huellas imborrables

Las plantas se comían todas las paredes de la casa de la tía Adela. No había un solo recoveco donde no se hubieran instalado. Es lo que suele ocurrir con los lugares abandonados. La porquería, los bichos, los hierbajos… se hacen con ellos, se apoderan de su cuerpo y alma, y poco a poco, lo destruyen.

Leer Más

Mascotas || Microrrelatos de Ricardo Bugarín

Ilustración de Fernando Jereb

Guía

Siguiendo los pasos de Gauguin, nos internamos en la intrincada naturaleza. Tonalidades lujuriosas asaltaron nuestra mirada. Un aroma desconocido y paradisíaco nos envolvió en segundos. El sonido, virgen de todo acontecer humano, nos caló en lo más profundo. No lográbamos salir del asombro hasta que nos percatamos de que Gauguin ya no estaba a nuestro lado. Y aquí estamos, en esta isla solitaria, prisioneros de los desvaríos de una mascota casquivana.

Leer Más

Lacónicas herencias || Microrrelatos de Ricardo Bugarín

Imagen: Hércules lucha con el león de Nemea, Francisco de Zurbarán

ARS AMANDI

Siempre amó los cuerpos romanos. Los de pelvis chatas, glúteos redondeados y pechos de triángulo. Se contentaba, en caso de necesidad, con los de otras características, pero los de contornos marmóreos fueron sus preferidos. Había en todo eso algo así como una especie de oda culinaria, de voluptuosos sabores, de jugosas y saciadas ansiedades, de expectación lograda más allá de las carnes y las edades. Ahora, en estos tiempos individualistas y groseros, están armando en el fondo de su patio una copia del coliseo. Piensa llevar allí la minuciosa labor del goce pero ya en un ámbito privado, mientras su melena su entretiene con el viento y observa sus garras afiladas, robustas y certeras que aún conservan la sagacidad desplegada en las arenas.