Etiqueta: Amor

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El desprecio al amor

Las más de las veces, cuando el hombre ama a una mujer
es porque no tiene otra a quien amar.

ENRIQUE JARDIEL PONCELA

El amor es la destrucción continua de un mundo. El que piensa que su mundo se salva a causa del amor ha errado enfáticamente. En vista de que el amor muere en manos de los poetas que labran constantemente epitafios memorables, nosotros construimos, reforzamos, con base a experiencias, modelos en los que se vierten interpretaciones, anhelos, esperanzas, desilusiones, y también, por qué no, definiciones. Nada nos ha hecho creer que el amor tiene vida per se. Hemos fracasado queriendo comprender el amor que, imaginativamente, alimenta una voluntad violenta e incomprensible, aquella que se lanza a actuar inconscientemente y comete mayores males que bienes. Pero esto es lo que hemos aprendido en vida, con amigos y compañeros, acompañantes. Ellos nos han enseñado que no hay nada tan perfecto como vivir para uno mismo. La refutación ante esta premisa y opinión imprecisa es que «el amor es la destrucción continua de un mundo». Se logra ver desde ahora cuál es nuestro motivo y razón que nos conduce a definir el amor. ¡Oh, amor, incólume, precioso y hermoso!

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Travesía proustiana en vísperas de Navidad

El primer volumen de En Busca del Tiempo Perdido relata la historia de Swann, un tipo obsesionado con la historia del arte y con las mujeres; con las mujeres en el arte y con la historia de las mujeres de las que se enamora. Nada más placentero para semejante sujeto que enamorarse de una cocotte, una puta de alta categoría que se acuesta con hombres y mujeres, actividades éstas que lo mantienen muy ocupado: se dedica a la divertida investigación de los encuentros amorosos de Odette, la documentación de los lugares en los que ha estado, la recreación de sus relaciones en la imaginación, la evocación de todas las sonrisas, todos los gemidos, todas las palabras de las que se ha perdido…

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Razones para votar por Francis Underwood

No soy el único enfermo (espero) que se angustia cada vez que Francis Underwood, el despiadado protagonista de House of Cards, ve frustrados sus planes: cada que un periodista entrometido investiga sus asesinatos, cada que un político honrado se atreve a usar la ley en su contra o a frenar sus proyectos por alguna estúpida causa ética, cada que la impertinente de su esposa decide que ya se cansó de sacrificar su vida para que él pueda tener éxito.

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«Fake it until you make it»: Sia como escape de la decepción

The Greatest es la última canción de Sia, la misteriosa mujer cuya cara no conocemos (aunque ya la hayamos visto por accidente). Esta canción, como la mayoría de los hits de la cantante, nos habla de ser los más grandes, de intentar serlo a toda costa, porque we’ve got stamina, es decir, tengo energía, ganas, porque la noche es joven y podemos divertirnos aunque sea hoy. Podemos considerar que la canción es alegre, para borrachos, pero alegre; sin embargo, la persona que canta no muestra el rostro, lo cual puede leerse como pura timidez, pero nos encanta “sobreinterpretar” y vamos a pensar que la voz lírica nos habla desde dentro, desde donde no hay rostros. Nos grita al exterior que se siente bien, que sobrevivirá, pero no sale al mundo, no se ha aventurado.

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¿Qué hice para merecer un amor así? El verdadero discurso de La chica danesa

Para Susy

Dejando de lado el impecable trabajo actoral de Eddie Redmayne en La chica danesa, la Academia premió en su personaje el discurso políticamente correcto (y necesario) respecto a los derechos de las personas transexuales, el retrato del drama vivido por estos individuos que necesita ser representado para asimilarse en la sociedad (una de las virtudes del arte).

¿Qué se premia, además de su talento, en el personaje interpretado por Alicia Vikander? ¿Quién es Gerda Wegener, la esposa del exitoso pintor Einar Wegener, que al final de la película se ha convertido en Lili Elbe?

Sin soslayar la importancia del tema de la transexualidad en la película, sostengo que su verdadero valor (su valor de universalidad), reside en otra cosa, y que el personaje verdaderamente admirable de la historia es Gerda quien, en términos puramente estructurales, es quien lleva la acción dramática, frente a Lili que, en términos puramente éticos, no es un personaje demasiado admirable.

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La belleza hoy y… simplemente,la Belleza

Sólo los superficiales no juzgan por las apariencias.

OSCAR WILDE

Mucho tiempo me quejé de la superficialidad de los millenials. Si no me hacían caso era, seguramente, porque no soy alto, atlético, guapo, ni rico. No me daba cuenta que el superficial era yo: la sociedad que así se comporta es tan profunda y se toma las cosas tan en serio como los fanáticos religiosos o los seguidores de la ética kantiana.

Su discurso es engañoso: alentados a la estupidez por el discurso de nuestro tiempo, se avergüenzan de su profundo compromiso con la ideología. Según ellos son libres, espontáneos: el amor tradicional es una forma de atarse, de limitar su placer, y a este mundo venimos, a fin de cuentas, a no quedarnos con las ganas de nada, a hacer  todo lo que queramos. Se vuelcan, pues, al placer inmediato y efímero: rinden culto a la imagen, a la riqueza. En este culto radica su profundidad: elevan los grandes senos, los cuadritos en el abdomen, la ropa de marca, a una dignidad metafísica. Ya lo dijo Marx en su análisis de la mercancía: no es el producto en sí lo que deseamos… la mercancía tiene un halo mágico, misterioso, como si se tratara de la famosa escalera de Platón al mundo de las ideas. A través de su consumo superficial de cuerpos y de marcas, buscan acercarse al mundo ideal de la felicidad, el comfort, la omnipotencia y, por supuesto, el placer, elevado a Dios. No son superficiales: no se fijan en la apariencia, sino en la concordancia de la apariencia con los imperativos de nuestra sociedad supuestamente «postideológica».