El ocho de las abejas: poemas inéditos de Cleofé Campuzano

Presentamos hoy, directo desde España, una selección de poemas del poemario inédito El ocho de las abejas de Cleofé Campuzano. Ilustración por Cecilia Saucedo.

 

«LA ZONA» QUE NOS PERTENECE

Por eso, lo que se ha endurecido no vence

Versos de Arseni Alexándrovich Tarkovsky en Stalker de Andrei Tarkovsky (1979)

I

Nos privarán también del escenario

donde es posible mirar películas de

amor; o películas de paisaje desolado

donde el sonido del agua es su engranaje;

la habitación, cercado de esta parte del

mundo y, en su defensa:

la zona protegida. Ahora aún no nos pervierte.

Pero yo sé que hurga en nuestro peso,

está pensada para estar ahí…

como pisadas imperfectas sobre tierra

mojada. El lamento de un perro las socorre o

nos llama para sobrevivir.

II

 

¿Qué es la zona?

¿Por qué nadie la quiere ver?

¿Podrá existir en cualquier

parte? Trépame por los tobillos

estaño invisible y véndame los ojos

para probar si existe Dios.

Como si el azar creara mi cerebro

de nuevo en el aire que

desconozco; la sed me abandonará

igual que la vida abandona por primera

vez a un huérfano.

 

VESANIA

 

Dejar estar a la cordura

como si se tratase de un

fenómeno extraño,

situarla como un congénere

que, de tarde en tarde, explica cosas

y sobrevive al impasse

de cada hora con la vida

o de cada sueño con un pasaje

espectral. Me olvido,

me olvido de mí si ella viene

y no sé qué significa,

la confundo con el caos y la

prisión; pero la dejo entrar

la dejo salvajear y que me afecte.

La cordura como esa agencia automática

enferma de la misma dualidad y vigencia del sol.

Aquejada de lo que a ti y a mí nos primitiviza ahora.

 

SITIOS EN NOMBRES PROPIOS

El destino no existe pero está atravesado por raíces rojas

Antonio Gamoneda

 

Pues yo me he preguntado tantas

veces si existe un sitio para cada uno;

detrás de cada sufrir encanecido

surge esta persecución.

 

También tú lo habrás sentido.

 

Rotándote el alma ante el juramento:

«encontraré mi sitio»; pues debe

haber un sitio para mí, solo para mí.

 

No tardamos en dejar arrebolada la

boca en la tarde de un álamo

nutrido de años y años

ante estas mismas preguntas.

 

Sombras sin párpados,

arrebatados de la protección

de un sitio, de una gloria

forastera que prefirió morir lejos.

Nada más nacer, nos encomian la

tarea de encontrar este lugar propio,

de única pertenencia, única

potestad, único nombre y destino.

 

Llevamos la incertidumbre en la

heredad y esta heredad está cansada,

hastiada de recordar que no hay ni hubo

-no habrá- sitios en nombres propios.

 

PRODIGIOSO Y MUDO

SIEMPRE Y es que, además,

no podrá haber

otro sitio igual a este,

otro ahora sobre él, otro sobre nosotros.

 

Porque, prodigioso

y mudo siempre,

te adentras en mí con tus

tumbas; y quiero crecerme

despierta, mutarme las yemas

sobre otro sitio que no es éste;

 

pero no quiero,

no quiero ese otro

mundo, esa noche,

esa umbría

que ya me siento

huérfana y metal zanjado.

 

OBJETOS

Esas cosas me ven a mí

como error en el tejido

como baño sin corriente.

 

Esas cosas me observan

y su distancia utilitaria con la verdad

es mucho más capaz

mucho más de lo que alcancemos a

pensar, de lo que alcancemos a intuir.

 

El brazo que pende del asiento

y se deja caer en gravedad desnutrida,

la cortina lavada y vivida al mismo tiempo:

alveolo de la intimidad…

o esa huella identitaria del espíritu

que se detiene en su máscara.

 

DONES

Has de recorrer el brote terminal

a través de un reflejo pardo

de ti mismo

 

sordera con sordera

algidez con algidez

 

venero reconocido

en el declive de las almas.

 

Habla el fulgor de las

flores no recogidas,

cuando no las piensas

cuando no las piensas.

 

RECOGIMIENTO Y SALVACIÓN

Si tú estás lejos, inmundado de la vista,

holgado en el parámetro que mide

el albo pigmento, agotado de vivir.

 

Si tú estás en esa parte de la indefensión

y no encuentras voz…

Si estás en neblosa sombra y ácida piel:

irrúmpete la carne y marcha.

 

 

Cleofe-Campuzano-P (1)Cleofé Campuzano (Murcia, España, 1986). Poeta y educadora de museos. Inició sus estudios universitarios en Filología Hispánica, posteriormente se graduó en Educación Social y se especializó en la vertiente sociocultural. Máster en Antropología social y cultural por la Universidad de Murcia y Máster en museos, educación y comunicación de la Universidad de Zaragoza. Participa habitualmente como colaboradora en diversos medios digitales y en papel, a través de trabajos científicos y reseñas. Ha participado en revistas de poesía y espacios literarios (La Galla Ciencia 2014, el número especial de Empireuma 2014, El coloquio de los perros 2015, Opticks Magazine 2015, El Axolote 2016, Círculo de Poesía 2016, digopalabra.txt 2016, entre otros). Divide su labor actual entre sus investigaciones sobre patrimonio y educación, la poesía y el comisariado pedagógico en arte contemporáneo.

Revista Primera PáginaAutor: Revista Primera Página
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