A la derecha, asentado en el corazón de Ciudad Universitaria, El Estadio, y en él, el mural de Rivera: La Universidad, la familia y el deporte en México. // ¿Es verdad que lo pensaste,
Un panorama de amplio espectro en torno al fenómeno de la palabra escrita
A la derecha, asentado en el corazón de Ciudad Universitaria, El Estadio, y en él, el mural de Rivera: La Universidad, la familia y el deporte en México. // ¿Es verdad que lo pensaste,
Una vez más, del otro lado del mundo recibimos una colaboración que es sumamente especial; pues es la primera del género en esta nueva fase de la revista. Presentamos para ustedes seis microrrelatos (o microficciones) del Dr. en Filología Hispánica, Atilano Sevillano:
Su ambición literaria era muy grande. Había escogido el seudónimo de Miguel de Cervantes (cosa que sus amigos le echaban en cara por no estrujarse un poco la sesera), y se seguiría considerando un fracasado si al final de sus días no hubiera conseguido escribir aquel relato, que decía así: “En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero…” La verdad es que el comienzo resulta un tanto pretencioso para un microrrelato de sesenta y nueve palabras.
Ya hace tiempo, cuando recién se estrenaba Black Mirror, logré ver su publicidad en un canal argentino que la promocionaba así: “Un día ella fue creada, un día nos pasamos a usarla para todo, un día ella se volvió contra nosotros. Estamos hablando de la tecnología… o la naturaleza humana” con lo que quedé más desorientado que intrigado porque unir la tecnología y la naturaleza humana de esa forma resultaba extraño, al principio.
Bryan Flores, percusionista originario de Ciudad Nezahualcóyotl, ha sido galardonado en diversos concursos nacionales e internacionales. Ganó el primer lugar en categoría Solistas de la Escuela Nacional de Música UNAM. El III Concurso Latinoamericano de Marimbistas Emmanuel Sejourné, y más recientemente el primer lugar en el concurso de Solistas de la Filarmónica de la UNAM , con la cual realizó conciertos durante el mes de julio.
Una vez más nos honra presentar a un autor del otro lado del mundo, directo desde Valencia, España, Heberto de Sysmo. Ilustración, como siempre, de Cecilia Saucedo.
PÁGINA CLAVE
Propóleo de tinta
que bañas esta página de sombra,
hoy me resuelvo en ti.
Tu probidad me insulta;
refugio de este mísero inconforme.
El día de hoy recordamos la que fuese nuestra primer entrevista, otorgada por la Maestra Jocelyn Martínez, acerca de un poeta por el cual compartimos una gran admiración: Rubén Bonifaz Nuño
EPP: La finalidad de esta entrevista no es precisamente que nos hables de Bonifaz por Bonifaz, sino, de tu experiencia, tu vivencia. Lo inevitable es entonces que nos comentes tu acercamiento, como fue ese primer encuentro entre Jocelyn y Bonifaz, o más bien, la obra de Bonifaz Nuño. Más burdamente, cuando es la primera vez que encuentras una obra del autor: que lo lees, que lo escuchas. ¿Qué sientes en ese primer acercamiento?
«Así pues los muchachos fantasmas cruzaron el valle y se despeñaron en el abismo.»
ROBERTO BOLAÑO
Tuve la fortuna de asistir al coloquio «Literatura y Modernidad en América Latina» realizado en la FFyL de la UNAM. Redescubrí títulos como La región más transparente de Carlos Fuentes o Rayuela de Julio Cortázar; además conocí teorías como la de Agnes Heller, algunos libros de Ricardo Piglia –por ejemplo, La ciudad ausente y Respiración artificial–, una obra magnífica de Rodolfo Usigli –El gesticulador–, entre otras gratas sorpresas.
Hace tiempo, mi amigo José Riwes, integrante de la banda The Dragulas, me contó una gran anécdota. Me contó que en sus años de universidad la película de Transpotting se estrenó, y más de uno de sus compañeros de facultad adoptó el personaje de los cuatro malandros del Reino Unido. Mi amigo José, de manera audaz, preguntó: «¿Por qué celebrar a cuatro chacas malandros, si aquí abundan de esos?» a lo que sus compañeros respondieron: «Bueno, es que aquellos malandros escuchan a Underworld». La historia me causó mucha risa, se dejaba entrever lo que en algún momento hemos definido como colonialismo musical, pero bueno, esa es harina de otro costal.
15/03/2016
Sentado en una banca espero la llegada de David Huerta al anexo de la Facultad de Filosofía y Letras. Lo conocí una semana atrás. Estaba rodeado de alumnos, inmerso en una incómoda burbuja conversacional, en la que a nadie respondía seriamente. Uno de ellos, desconocido mío, me presentó. “Él es Emiliano”, le dijo. “¡Otro Emiliano! ¡Cuántos Emilianos!” contestó. “Al grano”. Pensé.
“… ¿Puedo dar más
De lo que a mí me dieron?”
Jaime Quezada, en “Leprosía II”
Desde arriba hacia abajo, ¿quiénes somos?, a partir de quién de mis antecesores puedo encontrar algo de mí: mis ojos, mi piel, mi carácter y, más aún, dónde comienza eso a lo que puedo llamar enteramente mío y qué mucho o poco me determinan los años anteriores a mí.