Entrevistas, Música

Conversando con Bryan Flores: de la Marimba y la interpretación impetuosa

Bryan Flores, percusionista originario de Ciudad Nezahualcóyotl, ha sido galardonado en diversos concursos nacionales e internacionales. Ganó   el primer lugar en categoría Solistas de la Escuela Nacional de Música UNAM. El III Concurso Latinoamericano de Marimbistas Emmanuel Sejourné, y más recientemente el primer lugar en el concurso de Solistas de la Filarmónica de la UNAM , con la cual realizó conciertos durante el mes de julio.

La percusión y su labor, tanto en el conjunto como en los proyectos solistas, enriquece la propuesta musical académica con un notable y reciente expansión en el catálogo  de los instrumentos idiófonos entre ellos, la especialidad de Bryan: la marimba.

 

Como amante de la escena musical académica mexicana y del mundo, me interesa proponer en Primera Página un espacio dónde podamos mantener un diálogo con diversos ejecutantes de las artes (más allá de la literatura)  y descubrir a través de sus respuestas cómo se vive y ejerce una labor artística en México. Bajo esta premisa me acerco a un excelente y prolífico músico cuya edad no supera la mía mas que por algunos escasos días.

 

Conozco a Bryan Flores cuando él está tras bambalinas, a punto de interpretar delante de una atiborrada sala Nezahualcoyotl. Y yo en el último piso de la misma en mi ya rito mensual de saciar la melomanía.

 

De mi impresión primera, tengo a un puntito a la distancia que le da un color brillante al tema de Sejourné, que desarma e impone aún cuando es acompañado por una experimentada orquesta de la UNAM.

Cuando le contacto, descubro a una agradable persona desinhibida

y llena de energía, con el que comparto la charla y un té a su lado; ambas cosas más que gratas.

 

Bryan, la idea de “interpretar” puede llegar a ser muy abierta y diferente en diversas disciplinas. En lo que respecta a la música y en más específicamente a la percusión ¿En qué consiste la construcción de una interpretación?

 

En los concursos, por ejemplo, se califica no solo sacar las notas o aprenderse la partitura; cada obra la tomas y la conviertes en algo tuyo. Plasmas más que las notas. No se reproduce, se expresa. De entre movimientos, como en la pieza que toqué con la OFUNAM, primero hay un énfasis melancólico. La variación también se da en la calidad del sonido y en percusión también en expresión corporal, ya que no somos como un pianista que solo tiene movimiento sobre su eje, un percusionista se mueve por todos lados y al final, su interpretación también se ve manipulada por este factor. Creo que en los concursos hay quien toca muy bien, pero la diferencia la da una interpretación y en percusión, la interpretación es movimiento.

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En la educación musical mexicana ¿Crees que hay una abertura a la exploración cultural con piezas, métodos e instrumentos de países ajenos a lo occidental?

 

Yo pienso que en México si estamos un poco atrasados con la vanguardia del instrumento. Si por ejemplo, comparamos la vida de la marimba con la del piano o la guitarra, sabemos que es notablemente menor, ya que los instrumentos de percusión solían estar más orientados al folclor y no realmente a la salas de concierto.

 

¿Crees que el catálogo de piezas para percusión es limitado?

Sí, pero está creciendo a partir de la época moderna, con Igor Stravinski en Rusia con Edgar Varese en Francia y posteriormente en México con Carlos Chávez. A partir de ahí, compositores de música académica, comienzan a ver a la percusión como algo más que efecto sonoro, y le empiezan a ver posibilidades cada vez mayores de convertirse – incluso – en protagonista.

 

¿Qué o quién crees que resulta esencial para el desarrollo de la marimba?

Keiko Abe, ya que no solamente es una gran ejecutante, sino que invitó a varios compositores a que le escribieran obras.

¿Qué pasa con las piezas mexicanas?

Son pocas en realidad, en México hay un estereotipo muy claro alrededor de la marimba que la encasilla únicamente en las piezas de música tradicional. Incluso la gente de pueblos como el de Oaxaca, por ejemplo ,son muy celosos de su instrumento y tradición, por lo que la innovación fue dejada de lado por mucho tiempo.

Hablando más sobre ti, ¿Cómo llegas al camino de la percusión?

Yo empecé estudiando música de manera muy empírica. A través de mi papá, músico de versátil, llegué a la música latina. Ya en el DF llegué al programa de niños talento y ahí, conocí a mi actual maestra Gabriela Jiménez. Yo me fui orientando un poco a la marimba porque cuando era chico quería tocar el piano pero no se pudo, por lo que encontrarme con la marimba o el vibráfono que tienen una metodología parecida me sedujo al instante.

 

¿Cuál es la rutina de estudio de un percusionista?

Depende, cuando hay concurso desde 9 hasta 12 horas diario. La tensión es muchísima porque a veces la pieza te la mandan solo con un mes de anticipación y la técnica y memoria deben estar perfectas para el día de la ejecución.

 

¿Cómo es la atmósfera de los concursos?

Es dura, la competencia siempre va a estar presente. Pero he tenido la buena suerte de encontrar mucha fraternidad en ellos, aunque creo que es característico de los concursos latinoamericanos, ya que la atmósfera internacional es mucho más áspera y tienen una cultura mucho más competitiva.

 

 

¿Cómo manejas la imponencia de los grandes escenarios?

Bueno, creo que el nervio siempre está presente, pero también siempre está el deseo de compartir,   y creo que es lo que ayuda a trascender todo lo demás. El desear no guardarse nada y dar.

 

¿Cuáles son las posibilidades profesionales de un percusionista en México?

Uno de ellos es el camino de la orquesta, que es el formar parte de la agrupación, la música de cámara, el ensamble de percusiones, entre otros.

 

No sientes la participación de la percusión en orquesta muy limitada?

No, para nada, depende mucho de cómo lo veas. Creo que el hecho de dar una nota o dos, le da la diferencia y construye todo un universo diferente alrededor de una pieza. Creo que no es lo mismo la 1812 con la percusión al final, que sin ella. También está el que tienes que ser muy mimético con el resto de la orquesta, lo cual también es un gran reto.

 

¿Hacia dónde deseas ir tú?

Creo que no es algo que tenga claro, creo que todo trabajo complementa y aporta algo y no creo que me gustaría limitarme a ninguno, me gustaría crecer como músico en todos los niveles. No creo ser solo solista, o de cámara o de orquesta. En este momento no me privaría de nada, tengo un ensamble, toco con orquestas y me entreno como solista.

Con una enorme sonrisa Bryan agradece la entrevista, yo contesto que el placer ha sido mío y agradezco también. Espero que esta pequeña instrucción y conocimiento de lo que es el mundo de la percusión académica, nos invite a explorar las salas de concierto de las que nuestra Ciudad de México , afortunadamente, está plagada.

 

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