La historia dentro, la historia fuera (II)

Cuando un hombre y una mujer se hechizan mutuamente y se encuentran envueltos en una bruma de intoxicación romántica, el río Vaigai comienza a fluir en sus corazones. El concepto de que cuando el agua se extiende como una ancha sábana se usa en el poema para convertir el juego del agua en una experiencia estéticamente romántica. Es esta poderosa perspectiva la que se construye como el punto de la cualidad celeste.

Bien. Ahora, profundicemos en el texto invisible, detrás del texto (Akanānūru – 165):

La hermosa joven en el pasado visitó muchos países,

y atravesó un antiguo pueblo lleno de estiércol de vaca

y polvo en las calles, donde una ingenua hembra elefante

que poseía una tierna cabeza, cayó en un foso. Su compañero

trompeteaba con miedo y, asustada por el alboroto, su

cría que poseía una boca roja se levantó con prisa y bebió

leche de la ubre de una hermosa hembra búfalo.

Sus amigos han perdido su belleza y están

afligidos. Su madre dice: “¡Que mi vida termine!”

y estruja la muñeca de su hija sobre sus ojos y su frente.

“Dame tu dulce hombro”, le dice ella y

la tiende en una franja de arena. Bajo la sombra un cimbrado

árbol nochi la adorna con pálidos lirios azules provenientes de una

urna grande, la llama su preciosa hija, y la abraza

mientras llora.

Un par de elefantes se coqueteaban y caminaban sendero abajo en el bosque. La hembra de repente cayó en una zanja profunda, llamada “payampu” en Tamil, por lo cual queda atrapada. El macho alarmado y entristecido se sintió demasiado aturdido, al ver a su compañera luchar por su vida dentro del peligroso foso. Tras una súbita idea, el paquidermo levanta su trompa hacia el cielo y trompetea en el tono más alto posible, para llamar a otros elefantes de su clan en busca de ayuda. El penetrante sonido emitido, producto de la angustia, hizo que la tierra vibrase más allá de toda medida y que los altos árboles de bambú colapsaran y fueran derribados. Las ondas sonoras emitidas por la trompa del elefante fluían con violencia y se alzaron viajando rumbo al cielo, como un poderoso símbolo del frenesí del amor. Esta escena es conjurada en el poema escrito por un poeta anónimo.

Ahora demos un vistazo al siguiente poema compuesto desde lo profundo del corazón por Kaavan Mullaip Poothanar (Akanānūru – 21):

… que caen sobre el pelo rizado de los guerreros que

van al páramo, en un lugar que fue secado

por el sol; los chicos guardan papalotes dentro de

árboles omai con copas tostadas. En la cueva de la montaña

una hermosa perra salvaje que acaba de parir

 está hambrienta, y su compañero de ojos verdes

ataca a un jabalí y su cerda huye

golpeando una palmera datilera, que deja caer su rojo

racimos de frutas en la tierra llena de grava;

los arrieros de ganado usan fuertes piquetas y excavan pozos

alzando, la tierra dura, y abandonan esta tarea.

cuando están secos, sólo para cubrirlos con hojas;

y manadas de grandes elefantes cavan en busca de agua en el

el bosque cerrado del páramo pensando que

ellos serán desenterrados por los crueles moradores de los bosques

que desean sus colmillos blancos.

La tierra está repleta de semillas maduras de la planta “octava”, con verdes racimos, las cuales dejan caer frutos rojos inmaduros. Las personas, quienes intentan cavar un pozo en la tierra, renuncian a su intento, pues el pozo se niega a dar agua. Ahora el escarpado foso se encuentra desolado y lúgubre. Llamado en tamil ‘Iyavukkuzhi’, los cazadores llenan el hoyo con ramas y hojas secas para capturar elefantes. Una manada de elefantes que pasa por encima del hoyo, percibe la trampa y siente el peligro escondido en la zanja camuflada por las plantas secas. En un arranque de furia, ubican sus patas como pilares sobre la cuneta, mientras limpian la arena.

De este modo, existe una gran cantidad de obras literarias de Tamil Sangam, donde se hallan muchas referencias que aluden a estos agujeros con forma de trampa y resuenan con los rugidos y los sonidos agonizantes de los elefantes atrapados en las trincheras. El tipo de trabajo poético con este leitmotiv (creado a partir  del siglo II por varios poetas en varias regiones) se ha convertido en un texto invisible en el “Paripadal” del último día.

El sonido que emite el elefante elevando su trompa hacia el cielo con una agonizante sensación de amor, en la antigua poesía romántica tamil, se convierte en el tema de “Paripadal” y se convierte en un fuerte aguacero que se desborda como una jungla anegada y llena todos los pozos “yampu” y “Iyavukuzhi”. Visto desde este ángulo, el poema de amor se convierte en un texto invisible detrás del texto de “Paripadal”.

En este contexto, me gustaría hacer referencia a mi cuento con el título “Pachchai Paravai” (“Green Bird”): mientras el héroe viaja en tren, una anciana espeluznante y con aspecto de gitana está de pie frente a él. Las miradas evocan escenas misteriosas. En la mano de ella, se observa el tatuaje de un águila sujetando una vara. Los penetrantes ojos del águila se desplazan por todo el cuerpo de él. Así continúa el viaje con extraños pensamientos que serpentean a través del laberinto de su mente, sintiendo un poco de pánico y miedo. A medida que su destino se acerca, el personaje se levanta y comienza a caminar hacia la puerta. Entonces pasa por delante de la anciana. Mientras camina por la isla, los ojos del águila se iluminan de repente. El pájaro rompe y abre la mano de ella. Su pico se vuelve más agudo y bate sus alas. Se eleva y la parte frontal de su cuerpo pulsa con vida, mientras que la otra mitad bañada de verde se adhiere a su cuerpo. Súbitamente, le golpea la mejilla. A medida que la tensión aumenta, el tren sigue resoplando y avanza, igual que el dolor de una vehemente puñalada. Luego él va en busca de medicina para aliviar la herida de su mejilla.

Esta es mi historia, pero hay otra detrás de ella.

Todo el mundo sabe que las aves y los animales formaban parte del panteón de dioses del folklore tradicional teísta tamil. Sin embargo, a través de los años, las manos del hinduismo se extendieron y robaron y/o usurparon a los dioses para hacerlos suyos. Los Vedas y otros textos sagrados del hinduismo institucionalizado, convirtieron a los dioses antediluvianos, teniendo una larga tradición de adoración por parte de la antigua raza tamil, en vehículos de dioses imaginarios. Es decir, se burlaron de los antiguos dioses tamiles.

Lord Vishnu se sienta sobre la serpiente y vuela sobre el águila. El toro que le concedió fuerza y ​​resistencia al viejo grupo racial se convirtió en el “Nandhi” de Shiva y comenzó a situarse fuera del sanctum sanctorum. El cerdo, robusto y valeroso, se convirtió en un vehículo para el Señor Vishnu y era llamado ‘varaha’. Los abalorios de un pescador de la antigua raza, que fue convertido en un pez después de esperar a que su sirena amada tomara forma humana en tierra firme, se convirtieron en los resplandecientes ojos de “Kannan”, el que parece un pez (machchaKannan – un avatar de Vishnu.) 

Todo esto demuestra que, más que ser historias en sí mismas, son las historias fuera de la historias las que revelan más de lo que creemos. Un buen texto creado por un escritor debe hechizar a los lectores, moviéndose dentro de sus mentes y, con los años, desplegando ante ellos un texto invisible.

Si se dice que el texto de García Márquez, impregnado de la estética del realismo mágico, hace eco del alma latinoamericana a través de una perspectiva política, el “Paripadal”, repleto de estética del arte tradicional tamil, puede considerarse una visión del realismo perteneciente al paisaje Tamil y a la característica vida de ahí. En cuanto a mi historia, es una especie de neo-escritura que posee su propio atractivo estético, un intento de recuperar la política del suelo dravidiana.

Como un vórtice interno, una historia existe sólo fuera de la historia. Esta teoría sirve como un enlace entre las visiones internas y externas, mientras crea una entidad que juega en contra de ambas. El renacimiento ocurre infundiendo sangre nueva al estilo de la escritura de más de 2000 años.

***

Gouthama Siddarthan es un poeta, cuentista, ensayista y crítico literario que desempeña una activa vida literaria en Tamil Nadu (India). Tiene 15 libros publicados, que incluyen series de historias y ensayos. 10 de sus libros se han publicado en 8 idiomas (tamil, inglés, español, alemán, búlgaro, portugués, italiano y chino). Dirige la revista literaria ‘UNNATHAM’, que se enfoca en literatura del mundo moderno y cuyo próximo número especial sobre “narrativas latinoamericanas” se encuentra en preparación.

 Mariela Cordero es una poeta y traductora venezolana. Su obra poética ha obtenido algunas distinciones como: Primer Premio Iberoamericano de Poesía Euler Granda, Tercer Premio Internacional de Poesía Alejandra Pizarnik, Primer Premio de Poesía de Poetas Hispanos,entre otros.

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