Creación Literaria, Sin categoría

La carne como verbo y otros poemas de Ulises Granados

Presentamos hoy una selección de poemas de Ulises Granados (DF, 1984). Ficha completa del autor al final de la entrada.

A veces

 

En ocasiones,
no siempre, pero algunas veces,
cada que se me presenta la oportunidad,
o dependiendo de las circunstancias
y de las cosas que tenga que hacer en el día,
o de los planes que requieran más de 24 horas de trabajo,
o incluso del estado de ánimo en el que me encuentre,
leo poesía
-como muchos de nosotros-
sentado en un sillón,
o recostado en mi cama,
o viajando en un camión que traquetea por la ciudad,
con la sola intención de no entenderla.
Algo muy parecido,
si me lo preguntan
-o aunque no lo hagan-
a todas esas ocasiones
en las que, borracho,
pasaba el tiempo en una fiesta
haciendo como que bailaba
para no quedarme quieto.

 

 

Tema y variaciones

 

Yo iba a ser buenísimo, pero me lastimé la rodilla.
Yo iba a ser el mejor en muchas cosas, pero me lastimé todas mis rodillas.
Después de todo, no iba a ser el mejor en tantas cosas, puesto que, verán, sólo tengo dos rodillas.
¿Qué podría pasarle a mis rodillas si mis vecinos tratan peor las suyas y no les va tan mal?
Si mis rodillas no fueran tan débiles, hubiera sido el mejor en cualquier cosa.
Qué cosas: si tan solo uno supiera de antemano que el corazón también tiene rodillas.

Las rodillas eran más fuertes en los tiempos de mis abuelos, definitivamente: ya no las hacen como antes.

¡En esta casa se llevan bien puestas las rodillas!
¡Si tan sólo tuvieras la mitad de rodillas que aquel!
Habría que aconsejar: enamórate de quien tenga mejores rodillas que tú, no comas donde te arrodillas, Dios los arrodilla y ellos se juntan.
Es nuestro deber heredar mejores rodillas a futuras generaciones.

 

 

 

 

 

 

 

La carne como verbo

 

I

 

Me revienta que la gente se filete. Me resulta insoportable cuando la gente chuleta. Que tibonen me revuelve las entrañas y me viscera profundamente cuando chorizan sin ton ni son. No tolero que mis conocidos salchichen ni recomiendo que se cecinen los unos a los otros, como si de alambrarse se tratara; pero hay gente que se aguayona y se aloma y se fajita, como si no pudieran pulpar a nadie más. Sin embargo, quienes espaldillan tienen asegurado mi desprecio. Por fortuna, quedan en el mundo quienes respetan el orden y chamberetean los fines de semana y sirlonan de lunes a viernes y cuetan sólo a fin de año y bolan cuando hay que bolar. Ahora, visto a la distancia, chamorrarse como hacíamos en la juventud, es motivo para molerse, sin lugar a dudas, pero no hay que suaderarse de más ni darnos golpes de pecho. Basta con arracherarnos, con agujar el carácter y aprovechar el tiempo que nos quede para costillar con los amigos.

 

 

 

 

 

 

 

 

II

 

Amilanesado,
todavía me pregunto
si no pudimos haber barbacoado un poco más
Y es que la duda me enbirria
y hace que me pancite el corazón hasta manitar
Paletíllalo:
suelo pasar horas pernilado en lugares públicos
para no enfaldarme ni alomarme con la duda,
pero de nada sirve espinazarse sin haber aprendido a cabezar
Lo admito,
aún me encalda tu recuerdo
-pozolerías mías-,
y espero que podamos consomernos otra vez,
pero sin acodillarnos como antes
Atrompémoslo:
ya no somos unos lechones:
sabremos lidiar con la pulpa

 

 

 

 

 

 

 

 

III

 

Atuetanémonos juntos

suavecitos

desde el alma de los huesos

para no enmachacarnos con el tiempo

ni deshebrar nuestras historias hasta desrabadillarnos

Encueritémonos frente al mundo de cartilagineces y recortes

y enpatémonos con calma para pasar la noche marinándonos

¿qué importa si nos achiota sin clemencia el porvenir

o si nos adoba de sobra nuestro pasado?

No nos desnanemos ahora

No nos deslengüemos

Por imaginarnos rostizados en otros hornos

Atuetanémonos calladamente

suavecitos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Sobre la amistad

 

Años atrás,
un amigo mío comentó sobre un poema:
“Se nota que escribió del mar
sentada en casa

desde Tacubaya”
Bastante atinado:
las olas parecían recortes de revista
el agua no era más salada que la del mar de las películas
su espuma era, si acaso, un algodón de azúcar
allí, sobre el papel,
la palabra calor no calentaba
ni la arena quemaba nuestros pies
Ya no lo recuerdo:
¿amanecía sobre el horizonte de las aguas,
o caía la noche encima de la alfombra nocturna del océano?
Qué despoblada playa
qué limpia se veía la costa en su poema
sin lancheros ni turistas
ningún local malbaratando su trabajo
nada de ecoturismo para extranjeros
En cambio,
algunos versos sin ritmo sobre el ritmo del mar
otros incoloros sobre el blanco de la arena
y unos chiquititos,
apretaditos,
sobre la inmensidad
Bien o mal, a lo largo de estos años,
mi amigo y yo reímos ruidosamente muy pocas veces
¿Cuánta poesía se habrá escrito así,
con tanta tierra de por medio,
sobre la amistad?

 

 

 

_MG_9274.jpgSobre el autor: Ulises Granados (Distrito Federal, 1984) ha publicado minificciones y cuentos en revistas como Deletéreo, Mígala y Punto en línea. Fue editor y columnista para la revista Síncope. Es guitarrista de la banda de rock swing Cotton’s. En 2013, lanzaron Cotton’s, su primer EP, el cual reeditaron en 2016 con dos tracks nuevos. Actualmente, es instructor de judo y jiu jitsu brasileño.

 

@legoantropomorf

https://soundcloud.com/cottonsband

www.facebook.com/cottonsband

 

 

 

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