Ambulante 2020 y el subalterno

Elena Fortes, Gael García Bernal y Diego Luna crearon en 2005 Documental Ambulante A.C., una organización sin fines de lucro que se dedica profundizar en el documental y su poder transformador. El festival Ambulante cumple 15 años este 2020 y en su cartelera se presentarán 12 secciones que prometen ser inclusivas y resistentes.

Destaca que en el festival itinerante se celebren los feminismos, las disidencias de género, las lenguas originarias, las poblaciones afro y las indígenas. Además, se promueven las resistencias y las resiliencias políticas y culturales en cuanto mecanismos eficaces para hacer justicia, promover los derechos humanos y concientizar respecto a las coyunturas sociales que atraviesa nuestro país. Resalta también que el festival se realice a manera de gira por varios estados de la república, con los propósitos de sacar al cine de los cines y de descentralizar las propuestas culturales.

Para este momento, se entiende que la gira de documentales está comprometida con su realidad y cree que el séptimo arte tiene alcances éticos que lo convierten en un arma de lucha. En este contexto, se vuelve conveniente preguntarnos por el origen de las voces expresadas en los documentales que ofrece Ambulante. El tono de las obras ofrece grandes pistas: voces innovadoras, disidentes y comprometidas. Comunidades de mujeres y hombres resistentes son las protagonistas de varias de las principales categorías del festival. No sorprende que las voces resuenen junto a unos tambores revolucionarios cuando reproducimos el tráiler de Pulsos, sección que brinda voz a la disidencia.

De inmediato hace ruido la palabra brindar que escribí intencionalmente en el párrafo anterior. ¿Por qué se trata de brindarles voz y no de que la tomen? Detrás de ese verbo se esconde una dominación colonial, machista, heterosexual y blanca. Una relación paternalista con los marginados es innegable en toda organización ajena a la marginalidad.

Gayatri Spivak se pregunta por este debate casi lógico en ¿Puede hablar el subalterno?, y su conclusión, como se prevé, es negativa. En el momento en que el subalterno, como ente político, se expresa públicamente —esto es hacerse de un espacio discursivo con influencia— deja de ser subalterno. La condición específica a la que se le ha condenado es la resistencia. La lucha, por tanto, suele perder de vista al sujeto común del subalterno debido a que los parámetros de la lucha social son occidentales. La voz del subalterno parece codificarse ante un medio y un lenguaje dominante que ha impuesto voces que ya fueron interiorizadas. La violencia epistémica y la marginalidad, hunden las experiencias disidentes para hacer flotar sólo las que son propicias para los mecanismos de lucha de los discursos hegemónicos.

Entonces, ¿es posible representar el mundo de los disidentes? Para esa intención se explotan los mismos privilegios que permitieron marginar a las poblaciones en primer lugar. De hecho, para reproducir la sumisión del subalterno sólo hace falta representarlo.

Pero el débete sobre la subalternidad se enfrasca demasiado en los vaivenes filosóficos y sociológicos del concepto. Lo más urgente es transformar la realidad, y la gira de documentales Ambulante 2020 sí transgrede las normas conservadoras y aboga por un espacio de entendimiento y lucha por la justicia. Aprovecha el alcance del privilegio sin negarlo para comunicar a públicos y a espacios nuevos. Como consumidores, debemos tener en cuenta que la representación de la disidencia es un cuchillo de doble filo que puede perpetuar la marginalidad o romperla. La periferia y el centro pueden acceder a la cartelera completa en la página oficial de la organización: https://www.ambulante.org. Las actividades podrán disfrutarse del 19 de marzo al 28 de mayo de 2020. Es el turno del espectador de cualquier clase y género para aprender de las luchas y no reproducir la dominación.