“Rey de los ladrones”: El último gran golpe

La nostalgia nace desde la conciencia ante el paso del tiempo. El pasado resulta ser un bálsamo que nutre un presente distinto y quizá menos gozoso que aquellos momentos de la memoria. Artista o ladrón, el sentimiento no discrimina entre oficios. Michael Caine regresa a la pantalla grande con Rey de los ladrones (King of Thieves, 2018), una película dirigida por James Marsh, director también de La teoría del todo (2014), en búsqueda demostrar la concreción del último gran atraco de un grupo de ladrones jubilados. ¿Lo lograrán?

La historia se basa en el robo al Hatton Garden, Inglaterra, de 2015. Cuatro ancianos, todos ladrones jubilados, deciden atracar el banco con el propósito de llevarse alrededor de 14 millones de libras. Brian Reader (Michael Caine), Danny Jones (Ray Winstone), Terry Perkins (Jim Broadbent) y John Collins (Tom Courtenay), luego del proceso de duelo de Brian ante la muerte de su esposa, entran en el banco con ayuda de Basil (Charlie Cox), un joven inquieto e inexperto en el hurto. Así, buscarán realizar su menester a pesar de las diferencias entre ellos.

El País, el 2 de marzo de 2016, hizo un aparente llamado, como el más habilidoso de los oráculos, al destino cinematográfico:

Atención, guionistas: he aquí un material de primera. Esto no es solo, como se dijo en el juicio, el robo de joyas más grande de la historia de Inglaterra. El golpe de Hatton Garden es una tragicomedia sobre la inevitabilidad del destino. Un thriller sobre el oficio de delinquir. Una reivindicación de la media en la cabeza en tiempos de hackers. Una fábula, en fin, sobre el ocaso de una época. En Semana Santa de 2015, un grupo de jubilados entró en una cámara acorazada del barrio de los diamantes de Londres y se llevó un botín de 18 millones de euros. Hoy, los autores recibirán su condena. Es el momento de recopilar los elementos para la película del último gran robo de la vieja escuela.

Dos años después de la nota, cuando la película estaba ya “en las fases finales del asesoramiento legal”, “proféticamente” se terminó la película que ahora tendrá estreno en México el 8 de noviembre de este año.

Ray Winstone (Danny Jones)

La narración puede dividirse en tres planos claros: el preámbulo de la planeación del robo, la tensión del ingreso al Hatton Garden y el extenso drama posterior, en el que existe una pugna entre cada uno de los jubilados por la definición del poder y la distribución de las riquezas. Este último bloque narrativo, dentro de una superflua distinción en las partes de la historia, es el que más duración tiene. De tal forma, el drama confluye con la trama policial, así como con tintes humorísticos en el guión.

El eclecticismo de estilos, de situaciones y de interacciones genera una ambigüedad en el público que, por momentos, pudiera ocasionar incorporarlo a situaciones poco verosímiles. El tono policial, que en apariencia era el que más debía explotarse por el tema, carece de profundidad, pues no existe un contrapunto que equilibre al grupo criminal. Al contrario, son ellos mismos quienes mantienen constantes diferencias hacia adentro del equipo de ladrones. En ese punto es donde surge el drama; no obstante, también requiere de mayor rigor, pues los momentos humorísticos restan potencia a la interacción entre los personajes.

Tomas Courtenay (John Collins), Ray Winstone (Danny Jones), Terry Perkins (Jim Broadbent)

Lo más destacable, evidentemente, son las actuaciones. James Marsh logró reunir a un elenco con un amplio recorrido, encabezado por Michael Caine. Su elegancia y naturalidad reflejan la experiencia de un actor consolidado en el cine. Resulta, por lo tanto, incomprensible, que después del atraco la figura de Brian Reader se diluya al grado de desaparecer durante varios minutos. A pesar de ello, el giro o la vuelta de tuerca al final de la historia en cuanto al destino del dinero resulta interesante, pues explora una posibilidad que quizá aparezca poco en las hipótesis de los desenlaces para el espectador.

Rey de los ladrones homenajea a otras películas de Caine como The italian job o Un trabajo en Italia (1969) o Going in style o Un golpe con estilo de apenas hace un año antes de la cinta de James Marsh (2017). No obstante, obras con temática policial destacan por una tensión que se construye paulatinamente por la minuciosidad desde la planeación del atraco, el límite en los bordes de lo verosímil ya en el instante del robo y las contrapartes que buscan arruinarlo. Aquí no existe una transición natural entre las partes, sino un amalgamiento de distintos enfoques o motivos narrativos y cinematográficos.

Ray Winstone (Danny Jones), Paul WhiteHouse (Carl Wood), Michael Caine (Brian Reader), Terry Perkins (Jim Broadbent), Tomas Courtenay (John Collins)

Rey de los ladrones muestra con orgullo un elenco excepcional: el ganador del Oscar, Jim Broadbent (quien funge como el malvado dentro de los malvados), el ya mencionado Michael Caine, además del exitoso actor de los 60, Tom Courtenay. Poco hay detrás de las actuaciones de estos experimentados. Quizá lo segundo más destacable sea el origen de la historia. Recordemos: la realidad supera a la ficción.

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