Ciudad en papel, lista, Opinión

5 bibliotecas imperdibles de la Ciudad de México

La biblioteca es el complemento de la escuela. Después de que se aprende a leer, es necesario saber lo que debe leerse y disponer de libros. Una buena biblioteca puede sustituir a la escuela y aun algunas veces superarla. Una buena biblioteca es una universidad libre y eficaz. Es tan importante crear bibliotecas cómo crear escuelas.
José Vasconcelos.

La historia de las bibliotecas en México encierra mucha magia. Ésta se remonta, por una parte, a las bibliotecas prehispánicas y, por otra, a las fundadas en el periodo colonial –claramente concebidas bajo la lógica occidental–, en su mayoría promovidas por órdenes religiosas, a partir de la necesidad de contar con textos que instruyesen a sus miembros con un claro objetivo en mente: la evangelización de los habitantes del continente americano.

Diversos acontecimientos, circunstancias y procesos, explican la realidad actual de las bibliotecas públicas en el país, lo cierto es que, en una política que tiende al centralismo, la Ciudad de México es la sede de la mayor parte de las bibliotecas públicas más importantes del país; consideradas de tal modo por su acervo, sus servicios, sus instalaciones, así como por otros factores. Por lo que en esta ocasión presento información general y algunas curiosidades de cinco de estos recintos.
1. Biblioteca Vasconcelos

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La Biblioteca Vasconcelos, fundada en el 2006, tiene casi cuatro hectáreas de construcción. En ella se encuentran: un auditorio, una sala de música, una sala infantil, una sala multimedia, novedades editoriales, áreas para exposiciones temporales, un área para usuarios con ceguera o débiles visuales y una para lengua de señas, salas para conferencias, un área de publicaciones periódicas, la colección general, biblioteca y hemeroteca digitales, computadoras con acceso a internet y una cafetería. Además, está rodeada un jardín botánico que reúne un gran acervo vegetal y ha habilitado un museo que puede consultarse de forma virtual.

Su diseño fue el ganador dentro de 600 propuestas y fue elaborado por los arquitectos Alberto Kalach y su equipo: Juan Palomar, Tonatiuh Martínez y Gustavo Lipkau. En dicho diseño la estructura colgante del interior se sujeta a la exterior. Asimismo la luz y la acústica, fundamentales en cualquier biblioteca, fueron consideradas de manera especial ya que se puede disfrutar de la lectura con el aprovechamiento de la luz natural, que penetra través de los cristales de la edificación, y de una atmósfera que no se perturba por los eventos que tienen lugar en el auditorio.

En la parte central pende un esqueleto de ballena azul traído de Baja California e intervenido por el artista Gabriel Orozco. Esta pieza de 10.89 m (medidos en línea recta), titulada Mátrix Móvil, es visible desde muchos puntos del lugar y se suma a la impresión de red petrificada que llegan a simular los anaqueles en su disposición, así como a la sensación de la monumentalidad del espacio.

La Biblioteca Vasconcelos se encuentra localizada Eje 1 norte Mosqueta s/n esq. Aldama, Col. Buenavista, Del. Cuauhtémoc, a un costado del metro Buenavista. Está abierta de lunes a domingo, de las 08:30 a 19:30 horas. Ofrece el servicio de préstamo a domicilio y el trámite para la credencial es muy fácil.

Para más información se puede visitar el sitio oficial de la biblioteca: http://bibliotecavasconcelos.gob.mx

2. Biblioteca de México “José Vasconcelos”

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La Biblioteca México fue inaugurada en 1946, pero no fue hasta el año 2000 en el que fue renombrada como Biblioteca de México “José Vasconcelos”.

El edificio que la alberga fue construido a principios del siglo XIX como estanco de tabaco (he aquí la inspiración para la hermosa escultura que pende en el Patio Central “ Octavio Paz”). Este lugar fue la prisión de José María Morelos y Pavón en 1815, fue declarado como La Ciudadela al año siguiente (ya que cumpliría la función de cuartel militar y almacén de armas), y estuvo en medio de la turbulenta vida del país en los años que siguieron a la Independencia y los de la Revolución, incluso fue testigo del cuartelazo contra Francisco I. Madero en 1913.

Es interesante el hecho de que hasta 1986 sólo una cuarta parte del inmueble estaba designado para alojar el acervo, porque en lo que podría considerarse poco tiempo, la biblioteca ha cambiado mucho. Ese mismo año su ampliación fue encargada al arquitecto Abraham Zabludovsky, y en el 2011 se emprendió el proyecto de su remodelación.

En esta biblioteca se encuentran una sala infantil, un área para personas con discapacidad visual, una librería, salas de lectura, una galería de exposiciones, una sala general, una sala de novedades editoriales y nuevas adquisiciones y una hemeroteca. Asimismo, es el hogar del Fondo Reservado que incluye colecciones como las de José Juan Tablada, Joaquín García Izcabalceta y Antonio Caso; del Fondo México y de las bibliotecas personales de José Luis Martínez, Antonio Castro Leal, Jaime García Terrés, Alí Chumacero y Carlos Monsiváis.

La Biblioteca de México ha atendido a más de 30 millones de usuarios en toda su historia. Se ubica en Plaza de la Ciudadela No.4, Col. Centro, Del. Cuauhtémoc, y está brinda sus servicios de 8:30 a 19:30 horas.

Para más información se puede visitar el sitio oficial de la biblioteca: http://www.bibliotecademexico.gob.mx
3. Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada

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Esta biblioteca fue creada en 1928 y se nombró en 1957 como Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada. Se trata de la biblioteca de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público, que está orientada principalmente a los estudios económicos. Se encuentra ubicada desde 1970 en el antiguo Oratorio de San Felipe Neri.

La colección general se compone en su mayoría de obras de filosofía, religión, literatura, historia y ciencias. En ella se pueden encontrar textos novohispanos y mexicanos desde el siglo XVII hasta 1821, así como europeos desde el siglo XVI.

En cuanto al fondo hemerográfico, cabe destacar que es el segundo en importancia del país, ya que en el se encuentran ejemplares de periódicos que datan desde el siglo XIX hasta la actualidad. Como ejemplos se pueden mencionar El Ahuizote, El Imparcial, Regeneración, La Jornada y Milenio.

Las paredes del antiguo oratorio, que de 1875 a 1954 sería la sede del Teatro Abreu, son el soporte de los frescos de Vladímir Kibálchich Rusakov, pintados de 1974 a 1982. Estos frescos son acompañados de placas que, más allá de ser una explicación de los mismos, son reflexiones del autor sobre su quehacer artístico. En ellos también está pintado el “Esquema estructura esqueleto del arcaísmo político” que se compone de una serie de aspectos que Vlady destaca para explicarse dicha condición, y que hoy, sin duda, dan mucho que pensar: Conquista, Colonia, enajenación futbolera, poder de la vanidad, vanidad del poder, transnacionales, información deficiente, intervenciones extranjeras, irresponsabilidad, esclavitud femenina, etcétera.

La Biblioteca Miguel Lerdo de Tejada se localiza en Av. República del Salvador No. 49, Col. Centro, cerca del metro san Juan de Letrán y puede visitarse de 9:00 a 17:00 horas.

Para más información se puede visitar el sitio oficial de la biblioteca: http://www.hacienda.gob.mx/cultura/museo_virtual_biblioteca_lerdo/index.htm

4. Biblioteca Nacional de México

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La historia de la Biblioteca Nacional de México fue escabrosa ya que se encontró con muchos obstáculos. Su creación fue decretada con la reforma educativa de 1833. En ese entonces se contaba con el mobiliario y colecciones para nutrirla, incluso se había comenzado su clasificación, pero el proyecto se diluyó. Otra iniciativa importante fue el decreto de 1856 que se vino abajo con la llegada del Imperio de Maximiliano de Hasburgo.

Fue en 1867, con la República Restaurada, que se expidió un nuevo decreto que además estipulaba que tendría la calidad de depósito legal. La Iglesia de San Agustín sería su sede, pero su adecuación culminó hasta 1884. En 1929 es entregada a la Universidad Nacional por su nuevo carácter autónomo, en 1967 se vuelve parte del Instituto de Investigaciones Bibliográficas de esta institución y en 1979 es trasladada a Ciudad Universitaria.

Como su página oficial lo anuncia, es el máximo repositorio bibliográfico del país ya que se compone de más de 1,250,000 libros y documentos. Dentro de ella se pueden encontrar una Sala de Consulta, Bibliografía, Fonoteca, Mapoteca, Vidroteca, Iconoteca,, Materiales didácticos, y Tiflológico (sala para personas con algún grado de discapacidad visual). Su Fondo Reservado incluye ediciones príncipe, incunables, obras calificadas como “raras y curiosas”, impresos mexicanos de 1554 a 1924 (tomando en cuenta la colección Lafragua). Y, por si fuera poco, tiene un diseño encantador de Orso Nuñez y también custodia la Hemeroteca Nacional.

La Biblioteca Nacional se ubica en el Centro Cultural Universitario, Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán y tiene sus puertas abiertas desde las 9:00 a las 20:00 horas.

Para más información se puede visitar el sitio oficial de la biblioteca: http://bnm.unam.mx

5. Biblioteca Central, UNAM

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La Biblioteca Central de la Universidad Nacional Autónoma de México se inauguró en 1956. Ocupa una extensión de 1.6 hectáreas. Los arquitectos encargados de su construcción fueron Juan O’Gorman, Gustavo Saavedra y Juan Martínez de Velasco.

O’Gorman también fue el creador de los murales de mosaico que dotan de color y simbolismo a los cuatro mil metros cuadrados de las paredes del edificio. Las imágenes que en ellas se encuentran, representan ciertos aspectos de la historia del país, incluyendo la inserción de la Universidad en ella. El colorido de las mismas se logró con piedras traídas de diversos estados de la República.

En sus primeros cinco pisos, la Biblioteca Central reúne un acervo multidisciplinario ideal para el universitario de cualquier facultad, así como para todo el público. Éste reúne más de 270,000 títulos que se distribuyen según el área temática y que pueden consultarse, en su mayoría, como estantería abierta. También se encuentran en ella obras de consulta, publicaciones periódicas, un Fondo Antiguo con textos impresos antes del año 1800, el repositorio de tesis más extenso del país, colecciones especiales que incluyen donaciones de colecciones particulares e impresos de los siglos XIX y XX.

La Biblioteca Central se ubica en Circuito Interior, Ciudad Universitaria, Delegación Coyoacán. El horario de su servicio es de lunes a domingo, incluyendo días festivos, de 8:30 horas a 21:30 horas.

Para más información se puede visitar el sitio oficial de la biblioteca: http://bc.unam.mx

Ximena SalinasAutor: Ximena Salinas Estudiante de la licenciatura en Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Espíritu lunar, dominical, con tendencia a la creación poética y a la distracción.

3 comentarios en “5 bibliotecas imperdibles de la Ciudad de México”

  1. Hola, muy interesante lo que nos aportas. Creo que coincidimos en que una biblioteca vale lo que vale su acervo, es decir, la calidad y variedad de los temas que componen sus colecciones. La Biblioteca Vasconcelos, pese a sus diez años de existencia, es una biblioteca en construcción. Tiene el grave defecto de haberse iniciado con saldos disponibles en librerías en su tiempo de creación, sin que hasta el momento se haya enriquecido lo suficiente como para sustentar alguna investigación en casi cualquier campo del conocimiento, como ocurre en las otras que nos indicas. Su área infantil es lo mejor que tiene,

    La Biblioteca de México, estuvo a punto de ser desmantelada en tiempos de felipe calderón, para dar cabida a una controversial compra de bibliotecas de escritores mexicanos como parte de un proyecto que se llamó La ciudad de los libros, acaso en homenaje a la biblioteca del personaje de Anatole France es su novela El crimen de un académico. En ese edificio existen dos bibliotecas, no una: la original comenzada a formar en 1941, y La ciudad de los libros, con administraciones y criterios de guarda y custodia completamente distintos.

    El problema no fue la adquisición de los acervos, -valiosísimos-, sino en la duplicidad del material contenido en ellas en gran parte del total, siendo preferible haber enviado cada una a diversos estados para su mejor utilización. Todavía hoy, el valioso material original, seleccionado por José Vasconcelos siendo director de la misma y que resguardaba la biblioteca, está fuera de anaqueles, sin claridad en su ubicación, ni fecha para su desempaque y reinstauración, Esos libros, enriquecidos por decenas de años de metódicas adquisiciones, son un tesoro por el que debemos luchar. ¿Dónde están esos libros?

    Ojalá abordes más temas como este. Saludos.

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  2. Gracias por tu comentario, Antonio. Creo que es muy importante todo lo que mencionas, en particular, la aclaración que haces sobre los dos proyectos que tienen lugar en la Biblioteca México.

    En efecto, no hay que perder de vista que las bibliotecas están en constante tensión porque se inscriben directamente en las amplias esferas de la cultura y la política. Por ello es imprescindible preguntarnos, cómo tú lo haces, sobre el acervo, sobre los objetivos, sobre el financiamiento, sobre la difusión, e incluso, sobre la ética, de estos espacios.

    Seguiremos con la reflexión. Saludos.

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