Creación crítica, Opinión

Mamá, papá: soy heterosexual

Es la tarde de navidad, 25 de diciembre de 2016, en la televisión se anuncia la fatídica noticia, este año se ha cobrado una nueva víctima: el compositor y músico británico, George Michael, falleció en su casa a los 53 años de edad. En los noticieros se hablaba de los álbumes que posicionaron a Michael en los primeros lugares de las listas musicales, así como su paso por el grupo Wham! y las aportaciones del artista a la música; pero otra noticia menos agradable inundaba las pantallas: el incidente ocurrido en 1998 que obligara a Michael a salir del clóset.

Este artista no ha sido el único que se ha colocado frente a un micrófono para declarar a todos los presentes, y a quienes reciban la noticia, sus preferencias sexuales, sin embargo, esto sólo sucede con la comunidad LGBT, ¿cuándo un heterosexual ha tenido la necesidad de decirle al mundo ‘hey, miren, soy hetero’?

Ellen Degeneres, Ricky Martín, Jim Parsons, Ellen Page, son solo algunos nombres que en su momento invadieron las portadas de revistas con la noticia sobre su sexualidad, lo cual generó diversas reacciones entre sus seguidores o, incluso, entre personas que ni siquiera los conocían. Es tanto el revuelo causado por un artista al salir del clóset que incluso algunos los tachan de querer crearse publicidad mediante este recurso. El problema radica no en el hecho de que alguien se declare abiertamente homosexual, sino en las reacciones que provoca dicha noticia; incluso, entre nuestros conocidos o allegados, se crea un revuelo cuando alguien decide salir del clóset.

Tanto las reacciones provocadas como el hecho de declararse abiertamente parte de la comunidad LGBT son marcas de nuestro pensamiento todavía machista, arraigado en un notable sesgo de lo sexualmente correcto y marca la presencia de las líneas divisorias entre lo masculino y lo femenino.  A pesar de vivir una época de inclusión y aceptación a la diversidad, todavía existen sectores discriminadores o conservadores y el mundo de la farándula es uno de los más afectados.

En la película Troya del 2004,  el personaje de Aquiles, interpretado por Brad Pitt, llora la pérdida de su primo Patroclo. La imagen del guerrero mujeriego, dominante y protector de su familia, queda marcado en esta película, pero cuando uno revisa la Ilíada, libro que inspiró dicha película, vemos que la concepción de héroe era completamente diferente para loa griegos.

En la épica atribuida a Homero, Patroclo no es primo de Aquiles, es más bien su protegido-amado, es decir, entre la concepción griega, los dos personajes eran amantes y de ahí deriva la cólera del Pelida Aquiles al perder a su compañero.

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Durante la Grecia Antigua, las guerras eran un elemento constante, esto implica trayectos marítimos que duraban años, los amoríos en los barcos no sólo estaban permitidos, además eran bien vistos, recordemos que en la antigüedad no existían mujeres soldados y, por lo tanto, dichas relaciones se daban entre hombre y hombre, habitualmente entre maestro y aprendiz.

En ningún momento, Aquiles tuvo la necesidad de colocarse en medio de la Polis para gritar su preferencia sexual, nunca fue llamado mariquita, puto, mariposa —o algún otro adjetivo despectivo— debido a su relación con Patroclo; por el contrario, la muerte del amado provocó su irá, lo cual derivó en el asesinato de Héctor y en el hecho de arrastrarlo hasta las naves griegas como respuesta a la ofensa del troyano. El Pelida era un héroe debido a su fuerza y proezas militares,  admirado por sus habilidades en el combate, nunca fue juzgado por su preferencia sexual.

Las relaciones entre hombres eran tan comunes e importantes entre los antiguos griegos que incluso Zeus, su dios principal, tenía un amante varón: Ganimedes o Acuario, a quien convirtió en aguador oficial de los dioses después de su muerte para poder mantenerlo cerca, además de inmortalizarlo en una constelación. Los romanos conservaron las prácticas homosexuales hasta que desparecieron con la llegada del cristianismo a occidente.

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Existen culturas en todo el mundo que no sólo aceptan la diversidad sexual, sino que algunas incluso hasta veneran estas prácticas. En Juchitán, Oaxaca, existe un grupo de personas conocido como ‘muxes’, se trata de hombres que visten como mujer y son tan aceptados que incluso tienen sus propias festividades.

A mediados del 2016 y gracias a una iniciativa tomada por la Organización de las Naciones Unidas (ONU para los cuates), diversos países lanzaron leyes que avalaran los matrimonios llamados igualitarios, México entre ellos. Al igual que cuando alguien sale del clóset, esto provocó diferentes reacciones: mientras unos lo vieron como algo positivo para la aceptación de la comunidad LGBT, un sector conservador se opuso hasta el punto de crear el movimiento que llamaron “Frente nacional por la familia” que buscaba abolir este derecho. La presión fue tanta que los partidos más conservadores del país (PAN, PANAL, VERDE, Encuentro Social [¿quiénes son esos?] y PRI, a pesar de que el presidente que propuso dicha ley pertenece a éste último partido) votaron en contra, lo cual frenó la propuesta de matrimonio y adopción entre personas homosexuales y el derecho al aborto a nivel nacional, entre otras prácticas socialmente no permitidas por el pensamiento occidental dominante.

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Parece increíble que, mientras en una parte del territorio se realizan marchas en contra de los matrimonios igualitarios en otras se llevan a cabo celebraciones milenarias que aceptan a las comunidades diversas, como es la de las muxes, o se realice un homenaje de casi tres días en el Palacio de Bellas Artes a Juan Gabriel, un artista que nunca ocultó su homosexualidad; “lo que se ve no se pregunta” dijo alguna vez en una entrevista y es cierto, ¿cuál es la necesidad morbosa de preguntar lo evidente?

Ya hablé de cómo se cambió la relación entre Patroclo y Aquiles para poder ser representados en el cine, nuestra concepción del mundo se mantiene en un delgada línea entre la aceptación y el rechazo, en libros y películas todavía existen pocos personajes de la comunidad LGBT y muchas veces no son el protagónico. Los artistas salidos del clóset saben las consecuencias de sus declaraciones, muchos músicos, como Ricky Martín, son del género Pop, los podemos escuchar muchas veces en antros o fiestas del ambiente gay y, por lo tanto, sabes que no perderán a esta audiencia, las cosas no fueron tan fáciles para el árbitro español Jesús Tomillero Benavente, quien ha recibido amenazas de muerte relacionadas con sus preferencias sexuales.

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Mucho se habló de Dumbledore, personaje de la saga Harry Potter, cuando la misma autora declaró en conferencia de prensa que era homosexual, aunque esto nunca se mencionó abiertamente en la novela, ¿habría necesidad de mencionarlo? Ahora, con la saga de Animales fantásticos y dónde encontrarlos, vemos que la participación de Grindelwald, interés amoroso de Dumbledore, será de suma importancia; la participación de Credence, interpretado por Ezra Miller, así como varias escenas, han abierto la especulación sobre relaciones amorosas homosexuales a lo largo de la trama, de ser así, podría tratarse de la primera saga de películas de este estilo que presente personajes de la comunidad LGBT en sus papeles protagónicos.

Pareciera que en el mundo ha predominado el pensamiento bigénerico que coloca dos canastas: hombres masculinos y mujeres femeninas, y ha dejado en el olvido la enorme diversidad que existe: homosexuales, transgénero, transexuales, queer, bisexuales y la lista sigue y sigue. El mundo tiene siglos con esta diversidad, la historia de la homosexualidad y todas sus variantes es tan vieja como el hombre mismo.

“En mil años no habrá hombre ni mujeres, sólo personas”, frase de Trainspotting, la película se estrenó en 1996 y el libro vio la luz en el 93, veintitrés años han pasado desde entonces, algunos seguimos soñando con el día en que no sea necesario gritar a los cuatro vientos nuestra sexualidad, poder ser libres de decidir a quién besar, a quién amar o cómo; que al morir un artista sólo se hable de sus logros y no de sus preferencias sexuales, que en las entrevistas no se pregunte con morbo: ‘y a usted, ¿le gustan los hombres o las mujeres?’ Mamá, papá, amigos y amigas, debo decirlo, soy heterosexual y no veo la necesidad de publicarlo, tampoco noto a alguien conmocionándose cuando lo digo, soy heterosexual y puedo declararlo sin tapujos, espero que algún día mis amigos y amigas de la comunidad LGBT no tengan la necesidad de decir ‘soy gay’, ‘lesbiana’ o ‘queer’ y cuando se nos pregunte simplemente podamos decir: soy una persona.

Alejandro Rodríguez CastilloAutor: Alejandro Rodríguez Castillo Nací el 22 de Enero 1993 en México D.F. Estudiante de 7° semestre en la licenciatura de Lengua y literatura hispánicas por parte de la FES Acatlán. Recientemente publiqué el libro titulado Bestiario de las siete creaturas soñadas (2016) por parte de la editorial El Nido del Fénix.

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