5 de las mejores reinterpretaciones contemporáneas de Blues

En su momento el canto negro en América se abrió paso y se esparció en un devenir de géneros que se convirtieron en potencialidades expresivas y sonoras desde el compás de las palas y los picos, y las manos como pinchos que penetraban la tierra para fecundar algodón, maíz, o música que aletargara la carga de tantas voces hambrientas, silentes de libertad.

Alan Johnson, B.B. King, Junior Krimbough, Sonny Boy Williamson, Son House, Buddy Guy, Blind Willie Johnson, Bukka white, J. L. Hooker son apenas algunas de las figuras capitales que capturaron el llanto de la tierra y lo convirtieron en góspel, blues, booguie, R&B.

Tal fue el impacto del género que aún hoy se reinterpretan sus sonidos — en todo el sentido de la palabra reinterpretar— para acercar de nuevo, y como recordando, aquellas plegarias muy profundas, arteriales, de los que un tiempo dieron la vida gota a gota para entregar futuro.

Se presentan aquí cinco casos en que bandas, o acaso simples grabaciones esporádicas, revivieron el espíritu de la congoja afroamericana.

 

  1. John Mayer

 

Bien es cierto que John Mayer es mayormente conocido por sus composiciones pop, y sus baladas rompecorazones, pero ¿quién puede negar que Gravity es la bisnieta canción de una balada el Sur de Kentuky? Esto no es así gratuitamente. Desde sus comienzos, Mayer declaró su inmenso apego hacia B.B. King y, en especial,  a Stevie Ray Vaughan. De ahí que siempre logre desprender un grito agudísimo a su guitarra de corazones. Where the ligth is demuestra el trabajo de un joven que ha madurado el sonido desde dentro.

 

 

 

 

  1. Kurt Cobain

 

«Fuck you all, this is the last song of the evening.» Así se presentó la última canción de la noche la jornada en que Nirvana tocó “desconectada” para MTV. La noche de las funestas flores blancas que adornaron el escenario donde Kubain tocó por última vez Where did you sleep last nigth, cover del sureño Lead Belly. No es necesario explicitar la carga simbólica de la interpretación, ni del evento, ni de la banda.

 

 

 

  1. Canned Heat

 

Canned Heat se formó en Los Angeles en 1965. Participo estelarmente en el festival Woodstock del 69. Es verdad, son viejos, pero ¿por qué están aquí? Simple: BOOGIE.

John Lee Hooker desarrolló en los años cuarenta un sonido tanto más repetitivo cuanto más profundo. Se trata del rasgueo de un acorde con sincopa antes de cambiar el bajeo de quinta. Lo bautizó con el nombre de Boogie. A partir de entonces el repertorio de Hooker se extendió hasta porducir un género propio, inconfundible.

Alan Wilson, la cabeza genio detrás de Canned Heat, retomó el estilo y lo degeneró hasta el extremo. Tal exportación resultó en una canción de 40 minutos llamada Refried Boogie o Boogie Refrito para los chilangos setenteros.  No conformes, grabaron un acetato entero con el prócer de la agrupación, Lee Hooker, dando como resultado el Hooker n´Heat, álbum que en la intimidad logra condensar todo el espíritu de la banda definitivamente y para siempre.

 

 

 

  1. Jack White

 

No es necesario presentar la figura y genialidad de uno de los vocalistas, multinstrumentistas y compositores más importantes de nuestro tiempo. Jack White es por los cuatro lados una estela de creatividad y talento. No sólo por su Sevenation Army que es ya un himno millennial, ni por su pluralidad de bandas, ni tampoco por sus guitarras que terminan bañadas en sangre,  sino por éste tipo de demostraciones tan simples y profundas: con un par de maderos, una cuerda, una botella de Coca-Cola, y una pastilla logra formar un instrumento primitivo que bien supliera una guitara en el campo ochenta años atrás. Grinnin in Your Face de Son House es para él el ápice de la genialidad en el blues, por su ritmo simple, su compás prolongado.

 

 

 

 

  1. The Black Keys

 

Aunque la producción musical de este dúo de Ohio ha virado en su último disco más bien hacia una senda pinkfloydiana es imposible olvidar y no extrañar sus primeros sencillos en los que casi es posible escuchar los pasos del vecino mientras se grabaron las canciones en la cochera. Con apenas una guitarra con amplificador de baja gama y una batería destemplada The Black Keys logró crear piezas completas como The Mohan, Thickfreaknees o  The Ruber Factory. El motivo que los convoca a ocupar este puesto es su impecable Chulahoma: siete reinterpretaciones de las más famosas canciones de Junior Krimbough. Chulahoma es así de simple uno de los mejores EP tributo jamás hechos. Meetme in the city, Work me, My mind is ramblin son verdaderas alturas de excelencia sonora, de reproducción que se ha apropiado.

 

Emiliano de la RosaAutor: Emiliano de la RosaEscritor de poesía. Fundador y Director General de la revista Primera Página. Ha publicado el libro de poemas “Flor y Espejo o Imagen de Julia” (Memorabilia, 2015)
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