Etiqueta: Literalia

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“Para habitar mi nombre”: tradición y sensorialidad

Asentar que la tradición cultural de un artista puede ser apropiada y resignificada es dar la oportunidad de creer que el arte puede renovarse una y otra vez, así como ser puesta en muy diversos contextos de reinterpretación. No únicamente se resignifican los símbolos o los motivos poéticos, sino las prioridades enunciativas de una voz lírica, entre muchísimos panoramas abiertos y probables. Un homenaje sincero entre poetas no sería la repetición.

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Como un bolero - Aimeé Cervantes

“Como un bolero”: La intimidad del relato contado al oído

Como un bolero
Improviso movimientos de ternura,
Mis latidos se confunden con tambores,
Y de pronto de mi alma
Mil requintos se derraman en tu alma
Como un bolero

Los Tres Reyes

Cuando pienso en el abuelo, la primera imagen que viene a mi mente es la de aquel hombre de canas sentado en un sillón con los ojos cerrados, mientras que en la vieja tornamesa un disco de Los Panchos gira incesantemente. A cada vuelta del desgastado ‘elepé’, la aguja del tocadiscos puntea el requinteo que sale de los dedos de Alfredo Gil y, entre una y otra de las canciones, el silencio se rompe por los suspiros del abuelo que, al recordarlos, descuelgan en mí momentos que se parecen a fotografías teñidas por los años y a películas en blanco y negro.

Siempre he creído que los boleros poseen esa esencia de suspiro musical. Como dicen los que saben, un bolero está hecho para bailarse “de cachetito” y para cantarse con un susurro al oído. Pues bien, el libro de Diana Ramírez Luna es justo eso: un bolero literario, un conjunto de “quince relatos y una poesía inesperada”, que se van acercando despacito con el aire inconfundible de un punteo de guitarra y la armonía delicada que entretejen las voces de un trío.

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Sólo somos palabra - Aimeé Cervantes

“Sólo somos palabra”: Memorias de un pueblo zapoteca

Ilustración de Aimeé Cervantes Flores

El ser humano ha sido definido, desde tiempos clásicos, como un ser racional. Se ha dicho, así, que su particularidad y la principal característica que lo diferencia de cualquier otra especie es su capacidad de regirse bajo la luz de la razón. Walter Fisher, académico estadounidense del siglo pasado, se opuso en cierta medida a esta idea, que denominó “paradigma racional”. Fisher planteaba, bajo lo que se conoce como “teoría narrativa” o “paradigma narrativo”, que las personas somos, antes que nada, seres formados por relatos, por historias, por palabras. Todos somos creadores y narradores de cuentos, de reflexiones; éstos constituyen una de las formas de comunicación más antiguas y universales. Somos seres narrativos.

Esto tiene implicaciones inimaginables. Las palabras no sólo nos permiten relacionarnos con los otros, compartir, o conformarnos como personas –como afirmaba Fisher–. Las narraciones son parte fundamental de la memoria colectiva. La palabra escrita, por su parte, constituye una de las formas más lúcidas del recuerdo. “Sólo somos palabra” dice Víctor Cata en su fantástico libro. “Sólo somos memoria y recuerdo en la cabeza de los demás. Nos fijamos en la mente de los que tengan ganas de acordarse de nosotros”.

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Las libretas de Esteban - Aimeé Cervantes

“Las libretas de Esteban”: Declaración de amor a la literatura

Ilustración de Aimeé Cervantes Flores

[…] renunciar al camino de la escritura […] al final del día, era renunciar a mí mismo. Por ello fue después de un sueño que retomé la pluma. Porque necesitaba ahondar en lo más profundo de mí. La pluma se convirtió en el único puente para negociar con los demonios que me habitan. Y si digo negociar es porque estoy convencido de que esos demonios no se irán a ningún lado. Hay que aprender a vivir con ellos, dirigir su energía.

PABLO MARTÍNEZ-ZÁRATE, LAS LIBRETAS DE ESTEBAN

Empezar una novela con un sueño es un recurso que desaconseja cualquier manual para los aspirantes a escritor. Por eso, al abrir Las libretas de Esteban (2015, Pablo Martínez-Zárate), cuya acción arranca a partir del sueño de su protagonista, uno podría mostrarse escéptico. Sin embargo, Martínez-Zárate triunfa con esta propuesta, que anticipa la naturaleza casi onírica del resto del relato.