Categoría: Opinión

Artículos de opinión acerca de cualquier tema. Las opiniones emitidas por los autores (en esta y las otras secciones) son responsabilidad de ellos y no de la revista como tal.

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No hay hombre que, fuera de su especialidad, no sea crédulo…

George Sylvester Viereck: Mi impresión es que el psicoanálisis despierta en todos los que lo practican el espíritu de la caridad cristiana. Nada existe en la vida humana que el psicoanálisis no nos pueda hacer comprender. “Tout comprendre c’est tou pardonner”.

S. Freud: Por el contrario (acusó Freud sus facciones asumiento la severidad de un profeta hebreo), comprender todo no es perdonar todo. El análisis nos enseña apenas lo que podemos soportar, pero también lo que podemos evitar. El análisis nos dice lo que debe ser eliminado. La tolerancia con el mal no es de manera alguna corolario del conocimiento.

Sigmund Freud, bien leído e interpretado, puede poner en aprietos la mayoría de nuestras ideas. El psicoanálisis sostiene, entre otras cosas, que la misoginia es estructural de la psique masculina (¡y femenina!); que el ser humano y la cultura son incompatibles y que el significante supremo que organiza nuestro inconsciente es la figura del falo (aportación lacaniana, en sentido estricto). Como puede verse, Sigmund Freud puede hacerse bastante mala fama por sí mismo sin la ayuda de grandes figuras que nos remiten a su teoría.

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La belleza hoy y… simplemente,la Belleza

Sólo los superficiales no juzgan por las apariencias.

OSCAR WILDE

Mucho tiempo me quejé de la superficialidad de los millenials. Si no me hacían caso era, seguramente, porque no soy alto, atlético, guapo, ni rico. No me daba cuenta que el superficial era yo: la sociedad que así se comporta es tan profunda y se toma las cosas tan en serio como los fanáticos religiosos o los seguidores de la ética kantiana.

Su discurso es engañoso: alentados a la estupidez por el discurso de nuestro tiempo, se avergüenzan de su profundo compromiso con la ideología. Según ellos son libres, espontáneos: el amor tradicional es una forma de atarse, de limitar su placer, y a este mundo venimos, a fin de cuentas, a no quedarnos con las ganas de nada, a hacer  todo lo que queramos. Se vuelcan, pues, al placer inmediato y efímero: rinden culto a la imagen, a la riqueza. En este culto radica su profundidad: elevan los grandes senos, los cuadritos en el abdomen, la ropa de marca, a una dignidad metafísica. Ya lo dijo Marx en su análisis de la mercancía: no es el producto en sí lo que deseamos… la mercancía tiene un halo mágico, misterioso, como si se tratara de la famosa escalera de Platón al mundo de las ideas. A través de su consumo superficial de cuerpos y de marcas, buscan acercarse al mundo ideal de la felicidad, el comfort, la omnipotencia y, por supuesto, el placer, elevado a Dios. No son superficiales: no se fijan en la apariencia, sino en la concordancia de la apariencia con los imperativos de nuestra sociedad supuestamente “postideológica”.

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Nuevo proletariado y felicidad

El capitalismo ha creado tanta precarización que tener un salario constante y un empleo parecen la prerrogativa de una minoría. Sin embargo, bajo qué condiciones existe el empleo y bajo qué referencias se percibe ese salario constante indican la clase social al que el trabajador se inscribe. En México, por ejemplo, se piensa al grueso de la población como parte de la clase media porque ha accedido a créditos sociales o privados con el fin de obtener vivienda, automóvil, electrónicos, etc. Camilo Ruiz, al contrario de Roger Bartra, opina que dicha clase media es un fantasma porque los criterios para definir a dicha clase eran los mismos que definían el proletariado hace cuarenta años. Entonces, el nuevo proletariado es aquella clase obrera que tiene crédito, por consecuencia, deuda.

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De Julieta y el recuerdo roto

A. Maldonado

El ser creador de un estilo condensado (y bien reiterado) a través de años de continua exposición puede ser un arma de doble filo. Un público impaciente de resultar complacido, vuelve a llenar las salas con un esquema referencial construido por el mismo artista mitificado.

De Escapada (Alice Munro, Premio Nobel de literatura 2014) se dan a la fuga Destino, Pronto y Silencio para ver el renacer de Pedro Almodóvar tras los enormes tropezones que fueron La piel que habito, y después unos poco aterrizados Amantes pasajeros. Julieta es el retorno del hijo pródigo que el melodrama extrañaba con el alma.

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Aurym Blues: la imposibilidad de estar solo

El hombre, solo frente a la naturaleza, crea. De esta creación, a veces, resulta la obra de Arte.

De manera análoga, el espectador de la obra de Arte, se encuentra inmerso en esta nueva naturaleza, que, como quería Borges, es una naturaleza creada por el hombre, creada para que la descifre el hombre: es decir, una naturaleza donde no está solo, porque dialoga con el autor. En esta naturaleza, el hombre es capaz de conocer a su Dios. Y es el espectador el que, ante los estímulos de esta nueva naturaleza, completa en su corazón la obra de Arte.

Este extraño proceso de recreación se hace más intenso en el caso del teatro, donde un grupo de artistas crean un universo a partir del universo creado por un dramaturgo o, como en el caso de la compañía que me ocupa, del universo creado por la música.