Autor: marcotoriz26

Estudiante de Letras Hispánicas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Escribe cuento, poesía y, a veces, crónica y ensayo. Sus cuentos y poemas han aparecido en las revistas Primera Página, Osario, Punto de Partida UNAM y Círculo de Poesía.
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SARMIENTO, SARNIENTO. (SEGUNDA ENTREGA)

En esta segunda entrega de la poesía de Artemio Valle presentamos tres poemas del ya mencionado libro inédito Sarmiento, Sarniento.

La poesía de Artemio Valle nos muestra una visión tenaz del Periquillo Sarniento de Lizardi, pues con estos poemas de tinte picaresco nos acerca al humor de la obra a partir de la lírica. Si bien la obra de Valle no posee un ritmo excepcional, o su métrica no nos convence del todo, es pertinente mencionar el contenido de los poemas, que retoma pasajes (en ocasiones ideas enteras, aparecidas en los textos con itálicas) del libro de Lizardi y las acomoda de tal manera que, a pesar de estar leyendo las mismas líneas que Lizardi escribió, parecen ser ideas completamente nuevas, que nos atrapan en un nuevo contexto con la única finalidad de acercarnos a esta obra del siglo XIX.

Artemio Valle retoma la tradición del epigrama para ser mordaz con los temas tratados en el libro de Fernández de Lizardi. Reinterpreta los pasajes de la obra y crea, a partir de una voz poética, enfundada en la imagen de Pedro Sarmiento, una visión cercana y, a su vez, distinta de la obra original.

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SARMIENTO, SARNIENTO. (PRIMERA ENTREGA)

Amén de festejar los 200 años de la publicación de El periquillo sarniento de José Joaquín Fernández de Lizardi es pertinente la publicación de un poemario por entregas de un autor hasta hoy desconocido: Artemio Valle.

Artemio Valle (Ciudad de México, 1935 – Buenos Aires, 2000) fue un escritor autodidacta que comenzó a producir en forma sus primeros textos a una edad ya muy avanzada, a los 60 años, 4 años antes de morir. Sin embargo, su primer cuento data de principios de los años 50. A los 15 años de edad, apoyado por Juan García Ponce, publicó “Vida y obra de Marcelo Quiñones”, un cuento de gran madurez literaria, en las páginas de Cuadernos del Viento. Ese es el único texto que se atrevió a dar a la imprenta. Decidió dejar de lado la Literatura. Estudió Ingeniería Civil y trabajó en las primeras excavaciones del STC Metro. A él se deben los primeros planos de la línea 3.

Residió en Buenos Aires desde los 53 hasta el día de su muerte.

Fiel lector de los clásicos, defendió por encima de todas las obras literarias al Periquillo, de Lizardi, anteponiéndolo incluso, al Quijote de Cervantes.

Este amor por la obra de Lizardi se vio reflejado en su única obra poética existente, obra en la que trabajó, como ya se mencionó antes, desde los 60 años hasta el día de su muerte, dejándola inconclusa.

Los siguientes poemas, basados en la obra de Lizardi, reflejan el amor que Artemio tuvo hacia la opus magnum del novelista y periodista (pensador) mexicano.

A continuación, presentamos, por entregas, una serie de poemas inéditos del autor mexicano Artemio Valle, con el consentimiento de la viuda del autor, Marisol Vargas.

Memoria sonora:

SARMIENTO, SARNIENTO (1996) 

Por Artemio Valle. 

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MEMENTO MORI, DE JONATHAN NOLAN

Hoy presentamos el cuento “Memento Mori” de Jonathan Nolan (1976 – presente), texto que dio pie a la película Memento del cineasta británico Cristopher Nolan, quien es su hermano. Este cuento fue publicado por primera vez en la revista Esquire, en su edición estadounidense en marzo del 2001. Jonathan Nolan es co-guionista de películas como The Prestige (2006), The dark Knight (2008), The dark knight rises (2012) y, recientemente, Interstellar (2014). Es, además, creador y guionista de la serie Person of interest (2011-2016) y Westworld (2016). Esta versión publicada es traducida por Marco Antonio Toriz Sosa con ilustración de Sandra Saucedo.

MEMENTO MORI, Jonathan Nolan.

“¡Nada tan decepcionante como una bala!”

Herman Melville, Shiloh: un réquiem.

Versión de Alberto Gagetti.

I.

Tu esposa siempre solía decir que ibas tarde a tu propio funeral. ¿Lo recuerdas? Esa pequeña broma a causa de tu dejadez: siempre tarde, siempre olvidando cosas, incluso antes del accidente.

Precisamente ahora te preguntas si eres tú quien va tarde para su funeral.

Estuviste ahí, puedes estar seguro de ello. Para eso sirve la fotografía –aquella clavada al muro a un lado de la puerta. No es costumbre tomar fotos en un funeral, pero alguien, tus doctores, supongo, sabían que no lo recordarías. La dejaron justo ahí (grande, bien impresa), a un lado de la puerta, en donde no pudieras evitar mirarla cada vez que te levantes y salgas con la intención de buscarla.

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UNA TUMBA ME ESPERA: EL TRIÁNGULO Y LA CALAVERA

I.

La maldición del baterista.

Doce en punto. Fraccionamiento José de la Mora. La zona es un laberinto de jardines descuidados, con austeras pintas de grafiti que crecen a lo largo de las paredes como una enredadera voraz que pretende adueñarse de todo. La mañana es fresca, calurosa. En una calle, cerrada, quizá, sobresale una banca de hierro forjado en donde he estado con anterioridad escuchando las pláticas furtivas de una banda que, hace apenas dos años, comenzaba a dar sus primeros pasos: Pirámide Zulú. De la ventana brota un ska rítmico, estruendoso: es un preámbulo sonoro a lo que vendrá después.

Pablo es uno de los integrantes más recientes. Toca la batería. A pesar de que el evento que conmemora el segundo aniversario de la banda empieza a las cinco de la tarde, él debe estar en el lugar desde la una y llevar todos los instrumentos. Es la maldición del baterista, dice. Después de cargar los elementos necesarios para el toquín nos dirigimos en la camioneta hacia el bar en donde se llevará a cabo el magno evento de aniversario.