La ene con peineta, Literatura

Fermín Galán, el oráculo republicano

Agradecimientos especiales a Julio Núñez Sahagún

por despejar mi nublada mente.

La huella de la tragedia griega se ha filtrado por las grietas del pensamiento moderno cada vez más distante de sus diferentes orígenes. Basta con dar una nueva leída al Nacimiento de la tragedia de Friedrich Nietzsche para volvernos a maravillar como lo que somos, los actores del mundo, que es el más grande teatro.

Algunos meses antes de la instauración de la Segunda República Española (14 de abril 1931), el autor gaditano, Rafael Alberti, escribió unos romances populares que, ya instaurada la República, adaptó a una obra dramática, Fermín Galán. Romance de ciego en tres actos; diez episodios y un epílogo. El motivo de la obra se basa en el episodio real del Levantamiento de Jaca, en el que los capitanes Fermín Galán y Ángel García Hernández intentaron establecer una revolución republicana; el alzamiento fracasó y fueron fusilados, volviéndose así dos mártires de la ya imperiosa causa.

Sin embargo, el ánimo profético de esta obra resuena muy interesante para su discusión como un texto que, inconscientemente tal vez, anunció un destino que se cumplió cuatro meses exactos después de su sucesión. De guisa familiar Miguel de Cervantes escribió su Numancia a manera de justificación ideológica de un presente que se busca exaltar. Así bien, el personaje principal, Fermín Galán, juega un papel como anunciante de un futuro o destino inminente: la instauración de la República. Entre los versos de la obra albertiana, personajes como Galán y un niño con un ciego (que funcionan como intermediarios simbólicos entre el público y la obra) anuncian en reiteradas ocasiones el advenimiento de un nuevo régimen; es decir, fungen como el oráculo de una situación trágica, inapelable:

Ya Fermín pasa las noches

velando, ya sólo cuenta

las horas de los relojes,

los minutos que le faltan

para que estalle su nombre

y España retumbre, libre

de los odiados Borbones.

En muchos pechos se esconde,

silenciosa, la República;

la quieren los españoles.

[…] España va a sublevarse

y empezará por los montes.

Situación que se cierra casi al final de la obra con la muestra de los mecanismos de censura de un régimen autoritario cerrando los pechos que resoplaban por un cambio de gobierno. No obstante, el destino sigue esperando en el horizonte a pesar de la muerte de los héroes Galán y García:

La Ley Marcial se proclama,

sobrecogiendo los pechos.

Se establece la censura,

se clausura el Ateneo.

La España republicana

está llorando, de duelo.

Muchos corazones llevan

coronas con lazos negros.

En el Ateneo de Cádiz, pocos días antes de aquel mágico día de abril, el mismo Rafael Alberti declamaba versos sueltos de su romancero de Galán. Consecuentemente y de imprevisto, mientras descansaba en la playa de Rota con su entrañable amada, María Teresa León, recibió la noticia que ya versaba festivamente en los romances:

Pero de pronto cambió todo. Alguien, desde Madrid, nos llamó por teléfono, gritándonos:

            —¡Viva la República!

Era un mediodía, rutilante de sol. Sobre la página del mar, una fecha de primavera: 14 de abril.

Por lo que el destino anunciado en el romancero nos ha regalado un juego extraliterario que se volvió realidad. Galán funcionó como el oráculo del republicanismo español, uno de los mayores logros de la historia española, si se me permite ser sincero y respetuoso con esta gran gesta de la historia contemporánea. La literatura (y el arte) debe recordarnos que nosotros también nos re-encontramos entre sus lienzos, escenas o páginas. Como un apunte personal, quisiera que con ejemplos como el de Fermín Galán la izquierda española relea que la cohesión política e ideológica es necesaria para lograr una gesta del talle del 14 de abril de 1931.

Casi de inmediato, Rafael Alberti terminó el texto dramático de Fermín Galán y fue estrenado en el Teatro Español con el papel de la maravillosa actriz Margarita Xirgu como la madre del capitán Galán. Ahora, en curso de este año 2019, todavía emociona leer La arboleda perdida de Alberti y saber lo que significó esta obra para su autor:

Lleno de ingenuidad, y casi sin saberlo, intentaba mi primera obra política.

Josu RoldánAutor: Josu Roldán Maliachi (Coyoacán, 1992) Hispanista de la Facultad de Filosofía y Letras, Universidad Nacional Autónoma de México. Amante de la literatura española medieval, áurea, decimonónica y contemporánea, así como de la pedagogía y la historia. Me inclino hacia la investigación, la creación literaria y la docencia. Me gusta el fútbol y la comida.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s