#LágrimasDeEucalipto 1: la buena malasuerte de Dani Zelko

¿Qué diría un árbol si pudiera ver en lo que se ha convertido su celulosa? En mi cabeza, sin duda lloraría, y ese llanto podría ser provocado por dos razones que se oponen: de felicidad, o bien, rabia y tristeza.

                No hay que ser ningún experto para saber que la mayor parte de la producción de papel es realizada a base de celulosa, la cual es extraída de árboles y otras plantas y vegetales (recientemente se ha empezado a producir papel de roca, pero es hipster y caro). El pino y el eucalipto son las principales especies de que se extrae dicha celulosa. Entonces, tenía dos opciones para nombrar mi columna. El pino era muy pedestre y probablemente remita antes a la navidad que a una hoja de papel o a un libro. El eucalipto, por otro lado,  tiene un nombre un tanto más elegante, aunque si me pusieran en medio de un bosque es probable que a todos los árboles los vea iguales.

                En fin. Supongo que debo abandonar el tema de los árboles y la celulosa y el nombre de esta columna, que como ya habrán notado se titula “Lágrimas de eucalipto”, para dar paso a una justificación que los mantenga en esta página digital al menos unos minutos más.

               “A  veces me gustan más los libros que la literatura”

Bien, hace unos días platicando con mi novia le dije “A  veces me gustan más los libros que la literatura”. Y es cierto. Podrá sonar como un perfecto ejemplo de esnobismo, y la verdad, me tiene sin cuidado que sea así. La literatura como la conocemos y como muchos hemos aprendido a amarla (ja!) es gracias a los libros. Nadie, salvo uno que otro raro, lee manuscritos o mecanuscritos. Todo aquel que tiene algún interés en lo que de maneras extrañas hemos dado a llamar literatura llegó a nosotros gracias a un libro o algo parecido. Típicamente pensamos al libro solamente como un soporte, como algo de algún modo externo a la obra que estamos leyendo, pero mi poca o mucha experiencia (y mi lectura de El arte nuevo de hacer libros, que yo no he inventado nada), me han llevado a pensar que no es así. Tanto importa lo que leemos como donde lo leemos, son dos cosas sí, pero ambas constituyen una tercera, no pueden separarse, si una no funciona, la otra, aunque tenga calidad, está condenada.

                Columnas sobre crítica literaria hay muchas y no seré yo el culpable de sumar una más a la lista. Este espacio hablara poco, solo lo estrictamente necesario, de textos. Que los académicos hablen y critiquen la poesía y la novela y el cuento y tantos nombres como se les ocurran para clasificar lo inclasificable. Yo hablaré aquí de los libros como objeto, como experiencia sensorial y sentimental; como un aspirante a bibliófilo, a veces como un esnob cualquiera.seleccioncorregida

                Pensé mucho en qué libro podría ser el indicado para inaugurar este espacio. No me pareció educado empezar tirando mala onda (dejemos eso para la segunda entrega). Cabe destacar que ésta no será una columna necesariamente de actualidad: las reglas del mercado le han hecho mucho daño a la labor editorial, son pocos los proyectos librescos valiosos y serios hoy en día, por lo cual hablaré lo mismo de libros que se editaron este año o hace doscientos.

                No se vayan, todavía. Ya vienen los libros. Y para empezar con el desmadre desde la primer entrega no hablaré de un libro, sino de dos, ambos del mismo autor y el mismo proyecto editorial. Se trata de post-natural y selección sudamericana x la muerte de Dani Zelko, editados por juan malasuerte editores.

                A mis amigos y conocidos les he hablado hasta el cansancio de juan malasuerte, la bellísima editorial de Francisco Fenton (topen la crónica publicada antes aquí). También les he hablado bastante de Dani Zelko, quizá mi poeta contemporáneo favorito. Como podrán imaginar las lágrimas del eucalipto serán más que favorables en esta postnaturalcorredigo.jpgocasión.

                Ambos libros fueron formados a manos por Eugenio Martínez Pineda e impresos en una prensa de tipos móviles en tipos de la familia Garamond (quizá el mejor para poesía) de 8, 10, 12 y 14 puntos sobre un bellísimo papel Fabria de 100 gramos, blanco, con una textura deliciosa al tacto. Los libros están encuadernados a la rústica, con una cartulina más gruesa que los interiores, con solapas y la primera y cuarta de forros adornadas con impresionantes ilustraciones de Ariel Cuisnir: una serie de guerreros en lo que parece una costa para selección sudamericana… y un pequeño poblado a las faldas de una montaña para post-natural. Los tirajes de ambos, como en cualquier trabajo artesanal, es sumamente limitado, 300 ejemplares para post, primer libro de Dani, y 500 para selección.              colofoncorregido  Los libros son sumamente equilibrados en su composición, estrictos en cuanto a las medidas, los espacios, los blancos, y prácticamente sin erratas (de las varias veces que he leído los libros he encontrado solo dos, lo cual es un prodigio para un libro formado a mano). Sin embargo, no son libros que se sientan anticuados, demasiado tradicionales o aburridos. El juego entre el material en que están impresos, la buena selección tipográfico y el adorno  de los forros y la portadilla hacen de los libros de juan malasuerte lo que todo libro de poesía debería aspirar a ser: obras de arte.postnaturalcorregido

                Y aunque prometí no hablar mucho de los textos, no puedo no hacer siquiera un breve comentario a los versos de Dani cuando los tengo entre las manos. Dani Zelko es un poeta argentino bastante joven y lo diré de manera sencilla: es una bestia. Pero una bestia tranquila, sincera, sonriente y bondadosa. Su poesía transita por lo testimonial, lo estrictamente íntimo, la protesta social honesta, nunca propagandística. Los versos de Zelko son francamente una bocanada de aire fresco. Ambos libros son un par de joyas, en él no aplica aquello de que el primer libro es muy bueno y el segundo muy malo, ambos son geniales, nada pretenciosos, cotidianos. Los versos de Dani te sonríen cuando los lees (o los escuchas).

                Selección… me fue obsequiado por Francisco, post-natural lo adquirí en su librería hace no mucho. Desconozco si aún conserve algunos ejemplares, pero no pierden nada con ir a darse una vuelta a su local y descubrirlo. Calle Bajío 53, en la Roma Sur. Lo reconocerán por su ventana de piso a techo detrás de la cual se muestran nada más que títulos de poesía. Poesía no necesariamente canónica, de hecho, lo que más hallarás allí son libros raros, traídos de otros lugares, a veces parece, de otros planetas.

Revista Primera PáginaAutor: Cris Yescas Fundador y director editorial de la revista Primera Página. Estudiante de Letras Hispánicas en la FFyL de la UNAM. Miembro del seminario de escritura autobiográfica de la FFyL. Me interesan la vida, la poesía, la música, la traducción, la tipografía, la escritura autobiográfica, la edición, el amor, la fotografía,el dolor y la felicidad.
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s