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Mejor pónmelo en torta | por Cristopher Yescas

Buena parte de la gastronomía mexicana puede calificarse de incómoda. La incomodidad reside en varios aspectos: en lo a veces extremadamente picante, en lo visualmente no atractivo,  en las texturas extrañas: o muy sólidas y crujientes o demasiado suaves, aguadas casi. Masa con manteca y un relleno poco uniforme y visualmente grotesco, visceral. Tortillas fritas y remojadas en salsa que entre más picante, mejor. Tripas: en todo lo que nadie quiere, el mexicano se regocija. Sin duda todo gusto es adquirido, pero probablemente, paladares, narices y ojos delicados podrían resisterse especialmente a ser conquistados por la comida de este país. No en vano la famosa “venganza de Moctezuma”. Incomodidad en su máxima expresión. Ante tal situación, hallamos una manera de suavizar, de ocultar, de recubrir: metemos todo aquello que pudiese causarnos incomodidad dentro de un tierno y suave bolillo. El pan es la ilusión de neutralidad. Sea bolillo o telera, este elemento es un alimento indiferente, pues si bien nadie le hace el feo a uno recién salido del horno, no cabe duda de que la mayoría prefiere o una pieza de repostería más atractiva, o bien, una torta, de lo que sea, pues una vez recubierto, lo que está adentro pasa a segundo plano, y cobra importancia la unidad nueva, ya distinta tanto del pan como del relleno. Tan es así, que la torta de tamal no es torta de tamal, es Guajolota, podría ser incluso escrito así, con mayúscula, pues prácticamente se trata de un nombre propio. Otras variantes tortiles no tienen nombre todavía, nombre propio al menos, pero ya lo tendrán en algún momento.mi-paso-por-la-primaria-en-un-gif-qtgfa

            Pero la estrategia  no es ni casual ni exclusiva del terreno de lo culinario y alimenticio. Históricamente, desde que el mexicano es mexicano, ha vivido en medio de un contexto incómodo, cruel, sub-humano. Explotación, corrupción, desempleo o sub-empleo, fosas clandestinas, feminicidios, crímenes de estado, farsas electorales. Esos son nuestros incómodos platillos de la vida diaria, nuestros alimentos cotidianos, comida que está a años luz de ser gourmet, pero que, por paradójico que parezca, no nos mata, no todavía.de-los-creadores-de-la-torta-de-tamal-y-de-chilaquiles-llega-la-torta-de-enchilada-a6t94

            La tortificación entonces pasa de ser una actividad cualquiera a una estrategia política de supervivencia. Lo cotidiano es demasiado violento para consumirlo de manera directa, así que lo recubrimos. De pan, por un lado, de humor negro, apatía, caricatura, fiesta, por el otro. ¿Y qué va a pasar el día que nos cierren todas las panificadoras, o los bolillos estén muy duros, o simplemente no nos alcance para recubrir todo ello, para ocultar todos los rostros incómodos, que cada vez son más y más poderosos?

Revista Primera PáginaAutor: Cris Yescas Fundador y director editorial de la revista Primera Página. Estudiante de Letras Hispánicas en la FFyL de la UNAM. Miembro del seminario de escritura autobiográfica de la FFyL. Me interesan la vida, la poesía, la música, la traducción, la tipografía, la escritura autobiográfica, la edición, el amor, la fotografía,el dolor y la felicidad.

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