¿Opiniones en el muro o muros de opinión?

“¿Qué estás pensando?” Con esta pregunta nos recibe siempre, sin excepción, nuestro perfil de Facebook. Una pregunta, si no difícil de responder, al menos sí exigente, que implica reformularse la cuestión general a una pregunta más concreta: “¿Qué estoy pensando acerca de…?” Ahí cada usuario elige el tema del que quiere / puede / necesita / aspira / fantasea / se siente obligado / nunca antes pudo o se atrevió hablar. Los estados en nuestro muro nos muestran la diversidad de asuntos y perspectivas de los cuales y desde las cuales es posible iniciar o continuar la interacción con nuestros contactos. Mientras que no se infrinja las reglas de la plataforma, es posible decir cualquier cosa; bien sea que compartamos cierto contenido (música, fotografías, videos, literatura, reportajes), que mostremos a los demás algún despunte de nuestro ingenio lírico (“agudas” frases, “pensamientos” de contemplación, anotaciones personales) o que se opine acerca de algún asunto en boga (premiaciones, defunciones, estrenos, actuaciones o declaraciones de personas públicas, conmemoraciones, fenómenos naturales y un largo etcétera).

De acuerdo con el DRAE, la ‘opinión’ es un “juicio o valoración que se forma una persona respecto de algo o alguien”, de tal suerte que los muros de Facebook y la pregunta principal que los hace andar son un espacio virtual idóneo donde manifestar nuestra opinión. Para comprender el interés que puede generar el conocer o dar una opinión, quizás podríamos remontarnos a los primeros ensayos de Montaigne, a través de los cuales mostró a los lectores laicos del Renacimiento y la temprana Modernidad que la experiencia y perspectiva “individual” eran un buen punto de partida, bastante válido, para explorar diversos temas y que merecía prestársele atención. Siglos han trascurrido desde entonces y el surgimiento de los social media parece haber hiperestimulado el deseo de expresarse y colocarse en el centro de los acontecimientos mediáticos como sujetos de experiencia y opinión.

En Facebook, tanto se puede opinar en primera persona, como se puede compartir la opinión de alguien más; siempre es posible generar fisuras en el muro: el usuario que comparte permite a sus contactos oír, al cederle la palabra, una voz otra que revela la latencia de distintas visiones y posibles realidades. Dar “compartir” a la opinión de otro usuario a veces sirve para generar vínculos solidarios, empáticos y de simpatía personal o ideológica, aunque también puede usarse como una forma de protección (porque “Fulano” piensa lo mismo que yo -sí, claro- y su opinión está legitimada por los medios o determinado círculo, entonces la comparto para no ser cuestionado) o de propaganda (porque al compartirlo yo me afilio a cierta postura, luego puede asumirse que pertenezco a tal grupo o porque yo mismo promociono la opinión e incluso el perfil de otro usuario). Sin duda, es un fenómeno más rico cuando la opinión que se comparte es intervenida por aquel que lo hace, ya sea para discrepar o concordar, y quizás podría llamársele a este gesto un tipo de reescritura (de la opinión de otro) o de metaopinión (opinión de la opinión de otro).

Incluso en el ambiente controlado de “concordia” que suele reinar dentro de los muros de Facebook (siempre puede denunciarse u ocultarse una publicación que no nos gusta, dejar de seguir o bloquear a aquel usuario con quien discrepamos irreconciliablemente), algunas ocasiones hallamos entre nuestros contactos cierto atisbo de “almas feudales” que ven en el modo de ser o de entender de otros un siervo más que debería acoplarse a un determinado modelo de pensamiento o postura, que según ellos y sus respectivos principios no debería ponerse en duda o desestabilizarse. Aunque de hecho esto no es exclusivo de Facebook, es común observar que también aquí hay quienes asumen (¿“asumimos”?) la responsabilidad de “sacar del error” a quienes piensan que lo bello, verdadero y bueno es únicamente de una manera y no puede ni debiera ser de otra. Observamos así que Facebook no escapa de las maniobras y las técnicas encaminadas a mantener “subjetividades útiles y dóciles” a grupos o individuos que ostentan posiciones de poder.[1]

Opinar en Facebook es tomar una postura ética y política frente a una cuestión, por trivial que sea o parezca, y dejar ver a los demás la actitud con la que habitamos el mundo, aquello que de alguna forma nos representa o configura.  Talvez los tímidos o precavidos pensarán que es mejor moderarse en sus publicaciones para no enemistarse con nadie, algunos cínicos podrán confesarse abiertamente indiferentes, puede ser que quienes gusten de la originalidad e “indisciplina” utilicen en humor, los post lúdicos y otros, muchos más, soberbios o humildes, desplegarán hallazgos felices y hasta adelantos de futuras investigaciones. ¿Opinar en Facebook es importante? Sí, porque es el resultado de una o varias lecturas previas (en el sentido más amplio de la palabra lectura), porque implica el reconocimiento de una cuestión y un cierto compromiso ante ésta. Es, en fin, “la puesta en escena” del pensamiento crítico y del pensamiento creativo de los usuarios. Leer las opiniones en Facebook, escribirlas, compartirlas, nos recuerda que sigue habiendo algo fuera de la virtualidad que todavía logra causar en nosotros el asombro.

Después de lo dicho y ante esta anticipada conclusión, cabría no perder tampoco de vista que no somos únicamente seres de opinión, de comprensión o reflexión teórica, sino también de acción. Opinar sobre algo y responder a ese “¿Qué estás pensando?” debería implicar relacionarnos también de otras maneras con el objeto y contraer una responsabilidad pragmática con él. ¡Que los muros de interacción en Facebook no se conviertan en las murallas de un ostracismo!

[1] Alberto Constante, “¿Qué son las redes sociales” en Las redes sociales. Una manera de pensar el mundo, Facultad de Filosofía y Letras / DGAPA / Universidad Nacional Autónoma de México / Ediciones sin nombre, México, 2013, pp. 14-15.

 

Revista Primera PáginaAutor: Estéfany Villegas Estudié Lengua y Literaturas Hispánicas en la UNAM. Actualmente me interesa la literatura mexicana, el cine, los estudios sobre la subjetividad y la persona, así como la dimensión estética de redes sociales como Facebook, Instagram y YouTube. www.facebook.com/alguienparecidoaunaestefany
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