Creación Literaria, Sin categoría

No necesito a la Bondad, poema de Gregory Corso

Presentamos hoy un poema de Gregory Corso, poeta beat a quién Gingsberg llamaba el “poeta más grande de América”. Corso vivió gran parte de su infancia y adolescencia en casas para huérfanos, correccionales o encerrado en prisión por el delito de robo. Durante sus estancias en la cárcel es que comenzó a escribir poesía. Su creación literaria es íntima, incisiva, dolorosa y profundamente bella. La traducción es de Cristopher Yescas.

No necesito a la Bondad

Gregory Corso

Tr. de Cristopher Yescas

1

¡He conocido a las extrañas enfermeras de la Bondad,

las he visto besar a los enfermos, atender a los ancianos,

dar dulces a los locos!

¡Las he observado oscuras y tristes empujar de noche

sillas de ruedas junto al mar!

He conocido a los obesos pontífices de la Bondad,

a la pequeña vieja canosa,

al cura del pueblo,

al poeta famoso,

a la madre,

¡Los he conocido a todos!

Los he observado, oscuros y tristes, de noche

pegando carteles acerca de misericordia

en los crueles postes de la desesperación.

 

2

He conocido a la Omnipotente Bondad en persona.

Me he sentado a sus pies puramente blancos,

y he ganado su confianza.

No hablamos de nada cruel,

pero una noche fui atormentado por esas enfermeras extrañas

por esos gordos pontífices.

¡La pequeña vieja canosa condujo un vehículo punzante sobre mi cabeza!

El cura rebanó mi estómago, puso sus manos dentro

y me preguntó: -¡¿Dónde está tu alma?! ¡¿Dónde está tu alma?!-

¡El poeta famoso me levantó

y me lanzó por la ventana!

¡La madre me abandonó!

¡Corrí en dirección a la Bondad, penetré en su cuarto

y la profané!

Con un cuchillo innombrable la acuchillé mil veces,

y ensucié cada herida.

¡La cargué sobre mi espalda, como a un vampiro, y la llevé lejos

por la noche piedrosa!

¡Los perros aullaron! ¡Se fugaron los gatos! ¡Todas las ventanas cerradas!

¡La llevé por las escaleras durante diez pisos!

La tiré sobre el piso de mi pequeña habitación,

y arrodillado a su lado, lloré y lloré.

 

3

¿Pero qué es la Bondad? Yo la asesiné,

¿pero qué es?

Uno es bondadoso si lleva una vida bondadosa.

San Francisco era bondadoso.

El casero es bondadoso.

Un bastón es bondadoso.

¿Podría decirse

que la gente sentada en los parques es aún más bondadosa?

 

Puedes leer el poema en su idioma original aquí.

Revista Primera PáginaAutor: Cris Yescas Fundador y director editorial de la revista Primera Página. Estudiante de Letras Hispánicas en la FFyL de la UNAM. Miembro del seminario de minificción de la UNAM. Rulfiano hasta el tuétano. Amante de la música y de la fotografía.

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