Daredevil, la serie sin miedo

El día de ayer, en la ComicCon de este año, se dio a conocer durante el panel dedicado a Marvel y Netflix el promocional de la tercera temporada de Daredevil, entre otras novedades importantes. Recientemente terminé de ver la segunda temporada y aunque nunca he sido realmente un buen lector de cómics y el cine de superhéroes empezó a entusiasmarme apenas hace un par de años, lo que la serie de “El hombre sin miedo” logró fue, desde mi perspectiva, una revolución en las creaciones televisivas y cinematográficas de vigilantes y héroes.

Se habla mucho de cómo, recientemente, Deadpool (2016) vino a darle una bocanada de aire fresco al cine de superhéroes con su filme Rated R y una bomba de violencia y lenguaje “vulgar”. Se habla también de que la Civil War de los hermanos Russo marcó la pauta que habría de seguir Marvel en las películas planeadas para los próximos años. Sin embargo, y aunque el universo Netflix (web television) dista considerablemente del universo cinematográfico hollywoodense, no habría que dejar de lado lo que desde 2015 se ha realizado en Daredevil.

El diablo de Hell’s Kitchen ya había tenido una adaptación cinematográfica en 2003, la cual fue bastante desafortunada según la crítica. Fue de hecho, esta interpretación, la que le costó a Ben Affleck ser ampliamente rechazado por los fanáticos al ser elegido para encarnar a Batman en Batman vs Superman y en la serie de películas que lanzará DC en los años siguientes. Uno de los personajes más populares de Marvel había quedado en el olvido gracias a dicho filme, pero doce años después, Charlie Cox se encargaría de vestir unas gafas oscuras y caminar con un bastón para interpretar magníficamente a Matt Murdock.

La serie creada por Drew Goddard muestra a Daredevil desde sus más remotos orígenes, cuenta a manera de flashbacks la historia de Murdock desde su más temprana infancia, el drama acerca de su ceguera, la muerte de su padre boxeador Jack Battlin’ Murdock, su entrenamiento con el maestro de artes marciales Stick, y muchos otros momentos de su vida personal. En cada capítulo el espectador irá internándose progresivamente en la psicología del personaje, comprendiendo el porqué de sus acciones, y sobre todo, de sus límites. Al contrario de otras series (incluso más allá del mundo de los superhéroes), son pocos los personajes que cumplen la función de simple relleno. Tanto Foggy Nelson, el mejor amigo de Matt Murdock, como Karen Page, Wilson Fisk, Elektra o Frank Castle tienen una historia, se aprovechan al máximo los 60 minutos de cada capítulo, de tal manera que uno puede tomar una postura propia ante las decisiones de cada uno de los personajes, pues se conoce que éstas no son incongruentes con su pasado ni simples caprichos inexplicables (lo cuál es, muchas veces, una constante en las historias de superhéroes.) Los villanos son más que villanos, los héroes no son solo los que se ponen una máscara, son todos los que aceptan su devenir y viven.

Los villanos son más que villanos, los héroes no son solo los que se ponen una máscara, son todos los que aceptan su devenir y viven.

Además, en el plano de lo visual, muchas de las escenas de Daredevil son más bien sorprendentes. No es, sin embargo, una serie que apueste totalmente a los efectos visuales, pero sí que sin duda se esmera en pulir todas las secuencias de pelea y que, al contrario del habitual cine de superhéroes (con sus debidas excepciones), no tiene miedo en mostrar crudamente y de cerca un ejecución con un disparo a la cabeza, una fractura expuesta o un cádaver horadado por proyectiles de alto calibre.

En suma, Daredevil es una serie sin miedo, un acierto televisivo que sin duda marcó y marcará un antes y un después en la manera de adaptar cómics, y que muy probablemente tendrá una repercusión más allá de la pantalla chica. Si aún no has visto la serie y te sientes listo para disponer de 26 horas de tu vida, puedo recomendarte invertirlas en disfrutar de esta maravillosa serie, incluso aunque lo tuyo no sean los hombres en trajes de spandex y máscaras.

Revista Primera PáginaAutor: Cris Yescas Fundador y director editorial de la revista Primera Página. Estudiante de Letras Hispánicas en la FFyL de la UNAM. Miembro del seminario de minificción de la UNAM. Rulfiano hasta el tuétano. Amante de la música y de la fotografía.
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